Se ha constatado que ya desde los tiempos del Antiguo Egipto, de la milenaria Jordania, y de las civilizaciones prehispánicas se habían construido represas y otras estructuras, buscando controlar las inundaciones y regar los campos de cultivos para mantener la vida. La gestión del agua estaba mediada por sistemas de creencias fundamentados en el respeto y la armonía, relación que se repetía en casi todas las culturas ancestrales, sin importar su ubicación geográfica.

