En cambio, tendrán que donar toda esta comida a organizaciones benéficas y bancos de alimentos, lo que proporcionará millones de comidas adicionales a quienes padecen hambre. Tan solo un aumento del 15 % en la comida donada significará 10 millones de comidas más al año.
Un reciente aumento de la población desempleada y sin hogar en Francia ha provocado que más familias busquen comida. Para evitar que la gente revise los contenedores de basura de las tiendas, algunos gerentes han recurrido a verter lejía sobre todo o a usar candados para que la comida sea imposible de conseguir. La ley pondrá fin a esta cruel conducta imponiendo contratos a los supermercados que, de incumplirse, conllevarán fuertes multas e incluso penas de prisión.

