Sembrar futuro en tiempos de sequía
Al llegar al caserío Junquillo, visitamos a Santos Blandín y a su familia. Fredy, el hijo mayor, de 25 años, ya esperaba con ansiedad nuestra visita. En el camino, de la casa a las parcelas de padre e hijo, Fredy cuenta su historia. Él, siendo aún muy joven, migró a la capital para trabajar en la construcción. La pandemia lo hizo regresar, como a tantas otras personas que habían buscado oportunidades en la ciudad.
Romper paradigmas
Paradigmas como aquel que afirma que no hay remedio frente a la migración de jóvenes del campo hacia la ciudad actúan como frenos que impiden imaginar otros futuros posibles. Sin embargo, cuando se analizan los factores que obstaculizan y perpetúan estas tendencias —muchas veces asumidas como inevitables— se abren caminos para transformarlas.
¿Has tenido la experiencia de identificar, cuestionar y desmontar paradigmas que parecían inamovibles? ¿En qué ámbito de tu vida o de tu comunidad podrías iniciar un proceso similar de transformación?
Cosecha de agua
Para que los jóvenes lograran introducirse en la agricultura sostenible, confluyeron varios factores. La pandemia provocó el retorno de algunos desde la ciudad hacia sus comunidades de origen. En diálogos impulsados por COSECHA con las familias, muchos padres aceptaron ceder a sus hijas e hijos un pequeño pedazo de tierra para sembrar. Por lo general, el traspaso de tierra a la siguiente generación ocurre solo tras la muerte de los mayores, lo que deja a la juventud sin acceso y empuja a muchos a migrar a la ciudad o al norte (Estados Unidos). A esto se suma una paradoja dolorosa: con frecuencia son los propios padres quienes animan a sus hijos a buscar oportunidades fuera, desvalorizando la agricultura y la vida en el campo.
Competir sembrando, no migrando
Ahorro colectivo, acceso a tierra
Premiar el esfuerzo, no la dependencia
El primer enfoque del acompañamiento es despertar el interés de los jóvenes por la agricultura y que hagan mérito de su propio esfuerzo, construyendo una parcela o un huerto productivo. Si logran establecer uno que funcione y produzca, reciben como premio motivacional un kit de herramientas que les permite ampliar esa primera experiencia. La lógica es clara: si hay trabajo y compromiso, hay incentivo; si no hay proceso, no hay premio. “Estas herramientas”, recuerda Fredy, “me ayudaron un montón. Claro, no duran para siempre, ya tuve que comprar repuestos”. Varias de las viviendas cuentan, además, con reservorios para la captación de agua de lluvia, que permiten el abastecimiento de agua a los hogares durante la época seca. Junto con COSECHA, se ha experimentado en la construcción de tanques redondos, parcialmente enterrados. Santos, padre de Fredy, explica: “Hemos probado usar malla de plástico como refuerzo dentro del cemento, y ha dado un resultado sorprendentemente bueno”. Eduardo Tomás, uno de los fundadores de COSECHA, complementa:
“La malla de plástico, al quedar enterrada en el cemento, no se oxida como la malla metálica. Es más duradera y ayuda a evitar filtraciones”.
Vejez digna sembrada en el campo
Rosario Rodas, del caserío de San Bartolo, forma parte del mismo grupo en el que participan Gerson y Zulmi. Su espacio de cultivo es muy reducido, apenas 10 por 15 metros, pero eso no ha sido un límite. “Estoy cultivando 28 variedades distintas. Es cuestión de aprovechar bien el espacio y lograr una buena fertilidad del suelo”, explica. La voz de Rosario transmite el mismo entusiasmo que la de Fredy. Y lo mejor de todo es que ese entusiasmo, como la tierra bien cuidada, parece contagioso.
Sembrar cambios
La peor cosecha es la de no haber sembrado. El mayor riesgo de los paradigmas es el fatalismo: creer que nada puede cambiar, resignarse y limitarse a lamentar lo que sucede. ¿Te animas a comprometerte contigo misma o contigo mismo a declarar la guerra a algún paradigma que hoy te genera malestar o impotencia?
¿Cuál sería ese paradigma que quisieras empezar a transformar?
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Mensajes al Futuro
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Este artículo fue escrito por Jorge Krekeler, coordinador del Almanaque del Futuro y facilitador de Misereor, por encargo de Agiamondo. El texto surge de una visita realizada junto a Katty Sánchez, Eduardo Tomás y Juan José Núñez, de la Asociación de Consejeros para la Agricultura Sostenible, Ecológica y Humana – COSECHA, recorriendo grupos y familias campesinas en distintos caseríos del municipio de Reitoca, en el departamento de Francisco Morazán, dentro del corredor seco al sur de Honduras.
El Almanaque del Futuro agradece a Katty y a todo el equipo de COSECHA por su apertura y amabilidad al facilitar las visitas y el acercamiento a los procesos. Asimismo, expresa su gratitud a las numerosas personas y familias campesinas que compartieron su tiempo, su palabra y su confianza durante los encuentros.
Un agradecimiento especial a Fredy Blandín y su padre Santos, en Junquillo; a Gerson Flores y Zulmi Pérez, Rosario Rodas, Fausto Flores, Julia Ávila, Anastasia Gutiérrez, Estiven Pérez, María Flores, Santos Flores y Kelly Maldonado, en San Bartolo; y a Macario Euseda, en Higuerito, por su calidez y hospitalidad.
Autores:
- Jorge Krekeler | jorge.krekeler@posteo.de
Diseño:
- Gabriela Avendaño
Fotografías:
- Eduardo Tomas
- COSECHA
- Jorge Krekeler
Datos de contacto en cuanto a la experiencia documentada:
Asociación de Consejeros para la Agricultura Sostenible, Ecológica y Humana – COSECHA
- Facebook: Cosecha
- Email: cosecha.honduras@yahoo.com

