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Art 68. La (re)presa El Zapotillo y la resistencia que perfora el poder

Comunidades de Temacapulín, Acasico y Palmarejo evitaron su desplazamiento por la presa El Zapotillo mediante organización, apoyo social y triunfos legales. Tras casi dos décadas, protegieron su territorio y establecieron un precedente en justicia hídrica en México.
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La resistencia de Temacapulín, Acasico y Palmarejo detuvo la inundación por la presa El Zapotillo. Con organización comunitaria, apoyo de MAPDER e IMDEC y triunfos legales, evitaron su desplazamiento forzado. Tras casi dos décadas de lucha, lograron adaptar el proyecto, proteger sus territorios y sentar un precedente en la defensa del territorio y la justicia hídrica en México.

Cuando el agua amenaza con borrar la historia de un pueblo

Durante un conversatorio organizado por el IMDEC (Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario) en 2019, Abigaíl Agredano, María Alcaraz, Hortensia González, Isaura Gómez y María de Jesús (Mari Chuy) García recordaron los inicios de su lucha y resistencia ante el proyecto de la (re)presa El Zapotillo, emprendida en mayo de 2005. “Como pudimos, solos, nos empezamos a organizar… Hubo momentos en que decíamos ¡hasta aquí!, pero seguimos entre llantos… Se me iba el sueño, estaba comiendo y si me decían algo de la presa, ya no podía pasar la comida”, compartió una de ellas.

El proyecto formaba parte del plan de megaproyectos hidráulicos impulsado por la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), que contemplaba la construcción de tres presas —Arcediano, San Nicolás y El Zapotillo— sobre los ríos Verde y Santiago, sin consulta previa a las comunidades afectadas.

Las protestas de la población lograron la cancelación de las presas Arcediano y San Nicolás, pero las gobernaciones de Jalisco y Guanajuato, junto con CONAGUA, inversionistas nacionales cercanos al expresidente Vicente Fox y la multinacional española Abengoa, impulsaron la ampliación de El Zapotillo, aumentando su altura. El objetivo era suministrar 3,3 m³/s de agua potable a la metrópoli de Guadalajara, 1,8 m³/s a Los Altos de Jalisco y 3,8 m³/s a León y su corredor industrial en Guanajuato.

Los costos iniciales del proyecto, calculados en 400 millones de dólares, se han más que duplicado, superando los 900 millones. Parte de la financiación provino del fondo de pensiones de empleados públicos del estado de Jalisco, aparentemente sin consulta previa a los trabajadores.

Caravana “Aguas en Movimiento”

El MAPDER —Movimiento Mexicano de Afectados y Afectadas por las Presas y en Defensa de los Ríos— articula comunidades cuyos territorios han sido amenazados o afectados por megaproyectos hidráulicos. La organización promueve encuentros y alianzas con otros movimientos sociales, como el de San Salvador Atenco, que resistió la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. En numerosos casos, las comunidades acompañadas por MAPDER lograron frenar presas y otros megaproyectos no consultados, gracias a estrategias de articulación, apoyo mutuo y caravanas territoriales, en las que los pueblos visitan zonas afectadas para conocer de primera mano las consecuencias socio-ambientales de estos proyectos.
Poco después de conocerse los planes de construir la presa El Zapotillo, que amenazaba con inundar los pueblos de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, un grupo de habitantes organizó la llegada de la Caravana “Aguas en Movimiento” a la región. El IMDEC —Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario—, con amplia experiencia en procesos de formación política y emancipación comunitaria, participó activamente en esa caravana y conoció de cerca la problemática. En 2008, con el apoyo de cooperantes como Misereor y Pan para el Mundo, IMDEC aceptó la invitación del Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo, sumándose al acompañamiento y fortalecimiento del proceso de resistencia y defensa del territorio.

Cuando la torpeza se topa con el coraje

Cuesta comprender por qué las autoridades insisten, una y otra vez, en obligar a los pueblos a reubicarse para represar aguas, sin antes abrir un diálogo franco y sincero. Son muchos los casos en los que la defensa y la persistencia de las comunidades han pesado más que la manipulación de información y los datos falsos promovidos por quienes impulsan los megaproyectos. En el caso de la presa El Zapotillo, las comunidades se enteraron de que serían inundadas no por las autoridades, sino por una información filtrada. Al conocer la noticia, los habitantes comenzaron a organizar manifestaciones.
Mari Chuy García, integrante del comité y luchadora desde la hora cero, recuerda: “Con todo esto me hice superrebelde. Al principio, mi marido no me apoyaba, pero me armé de coraje; después del primer susto vino el enojo, y me decía: ¡Es nuestra tierra, es mi tierra!” Muchas familias de la región tenían parientes migrantes en Estados Unidos, estos “hijos ausentes”, se convirtieron en un apoyo fundamental para la resistencia, aportando recursos económicos, información y presión pública que fortalecieron la lucha.

El negocio detrás del agua “para todos”

Las autoridades —encabezadas por CONAGUA— eligieron a Temacapulín, Acasico y Palmarejo como comunidades a reubicar bajo el argumento de que tenían pocos habitantes, en su mayoría personas mayores y con baja escolaridad. Creyeron que sería fácil convencerlas. Pero su plan de manipulación y engaños fracasó.
Un grupo contratado por CONAGUA intentó ejercer presión moral, apelando a la fe de la población: afirmaban que miles de personas en Guadalajara estaban a punto de morir por falta de agua potable. Sin embargo, las investigaciones del comité local, apoyado por IMDEC y otros aliados, revelaron otra realidad. De los 3.3 m³/s que la presa planeaba destinar a Guadalajara, la red de distribución de la ciudad perdía hasta 4 m³/s debido a fugas y daños en las tuberías. Cuando el comité propuso una alternativa más económica y sostenible —reparar la red en lugar de construir la presa, el acueducto y la planta potabilizadora—, con una gran ventaja de respetar a las 3 comunidades en su actual lugar de ubicación, en vez de una reubicación traumática, las autoridades guardaron silencio.
Tampoco funcionó el intento de comprar voluntades. CONAGUA ofreció dinero a algunos habitantes para que vendieran sus casas y tierras, buscando dividir a la comunidad y sembrar miedo al advertir que quienes no vendieran serían expropiados con pérdidas mayores. Pero la gente, sobre todo las mujeres, se mantuvieron firmes. En Acasico, las autoridades llegaron incluso a obligar a las familias a enterrar a sus muertos en un nuevo cementerio, cerca del sitio donde planeaban la reubicación. Cuando algunos habitantes expresaron su angustia por dejar atrás a sus seres queridos, funcionarios de CONAGUA respondieron con cruel cinismo: “No se preocupen, podrán visitarlos en bote.”

Evaluaciones contundentes y ceguera política

El entonces relator especial sobre el derecho a la alimentación de las Naciones Unidas, Oliver de Schutter, después de una inspección en 2011 a las zonas en proceso de habilitación para la reubicación de las 3 comunidades indicaba que cuando hay procesos de reubicación forzada, el nuevo lugar ha de garantizar iguales o mejores condiciones que el lugar de origen. En las zonas previstas para la reubicación no hay servicio de agua potable y no hay terrenos cultivables cuando se trata de familias que se dedican a la agricultura. En 2017 el gobernador de Jalisco encargó un estudio de evaluación sobre el dimensionamiento de la presa El Zapotillo a una sección técnica de las Naciones Unidas. Dado que el informe validaba los planes de la autoridad, fue ignorada la opinión de las personas expertas y las comunidades, decidiendo subir la corona de la presa de 80 a más de 100 metros de altura. Esto era la tercera vez que las autoridades, sabiendo de la non-conformidad de los habitantes del territorio y a pesar de proponer soluciones técnicas alternativas, más económicas y más amigables con la naturaleza y los habitantes, decidieron ampliar la presa e inundar los tres pueblos.
Ante la resistencia de las personas, CONAGUA intentó convencer con medias verdades. Dado que la resistencia se concentraba sobre todo en Temacapulín, por ser el pueblo más poblado, se prometía la construcción de diques de protección, evitando que el pueblo termine bajo aguas presadas. Más adelante, esta pseudosolución fue descartada por expertos por ser no-viable.

Resistencia perforadora

En 2014, el comité logró una sentencia de la Corte Suprema que establecía que la presa no podía superar los 80 metros de altura. Para garantizar el cumplimiento de esta victoria legal, el comité —encabezado por sus lideresas, en su mayoría personas de la tercera edad— ocupó el lugar de construcción y logró paralizar las obras. Como condición para retirarse, se acordó la instalación de cuatro mesas de diálogo, en las que participaron el gobierno del estado, el gobierno federal, la Conagua y la Procuraduría por un lado, y el comité, acompañado por científicos, universidades y organizaciones de apoyo, entre ellas el IMDEC, por el otro. Los habitantes de los territorios ya estaban acostumbrados a ser descalificados en múltiples ocasiones por los promotores: “Ustedes no saben, eso es cosa de expertos.” Las mesas no lograron consolidar un diálogo respetuoso.

Durante su campaña presidencial, el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador (AMLO) visitó Temacapulín y se comprometió a abrir un diálogo sobre el futuro de El Zapotillo en caso de resultar electo. Tras su victoria en 2018, un grupo del comité viajó a la Ciudad de México para recordarle su promesa. Ante las quejas por la “guerra psicológica” que las comunidades habían soportado durante trece años, el gobierno federal se comprometió a revisar todo el proceso, convocando a las autoridades de Jalisco y Guanajuato a participar en mesas de diálogo para resolver la controversia. La postura nacional buscaba hacer funcional la presa sin inundar los tres pueblos. Finalmente, la propuesta técnica del comité —avalada por expertos— planteó un vertedor libre a 40 metros de altura, garantizando cero riesgos. Un vertedor en una presa es una estructura hidráulica que permite controlar y evacuar el exceso de agua del embalse.

En su segunda visita a Temacapulín, ya como presidente, AMLO aceptó la propuesta. Con ello, el área inundada se redujo de 4.500 hectáreas a una décima parte, sin afectar a ningún pueblo. Abigaíl Agredano, presidenta del comité, resumió diecinueve años de lucha: “Hemos sido pocos, pero lo logramos.” Y Mary Chuy García añadió: “No hemos tenido precio, no nos vendimos.”

Actualmente, se implementa un Plan de Justicia. El comité presentó quince puntos para la Reparación Integral de los Daños, que incluyen disculpas públicas a las comunidades, medidas de no repetición, una auditoría técnica y financiera de la presa, y la rehabilitación de infraestructura pública y comunitaria. La dirección de Conagua aceptó la propuesta, reconociendo su pertinencia social y técnica, y admitiendo haber aprendido profesionalmente del proceso. Palabras notables, viniendo de quienes durante dieciséis años descalificaron a los pueblos por “no saber”.

Resistencia perforadora a 40 metros de altura: contundencia palpable.

Algunas acciones concretas que puedes emprender:

  • ¿Recuerdas alguna situación en la que consideraste resistir o defenderte ante una amenaza ilegítima, pero finalmente no lo hiciste? ¿Cuál sería tu decisión si esa situación se repitiera hoy?
  • Al finalizar la lectura de este artículo, ¿qué sientes? ¿Simpatía ante la lucha? ¿Tristeza por las adversidades —muchas de ellas estructurales—? ¿O quizás indiferencia?
  • Te invitamos a identificar un tema o una amenaza en tu entorno que merezca tu resistencia y defensa. Inicia, o súmate, a acciones concretas… a menos que ya estés plenamente comprometido en este campo. —¿Cuál será tu tema o campo de acción en torno a la resistencia y la defensa?

¡Regálanos tus palabras en nuestras redes y sumemos voces para construir un mañana con sentido!

Mensajes al Futuro

1

La probabilidad de que una lucha de resistencia y defensa del territorio termine con éxito no depende, en primer lugar, del número de quienes resisten y defienden, sino de su persistencia, de su capacidad para articularse, ganar aliados y construir una estrategia que combine acciones firmes —tomas, manifestaciones, denuncias públicas— con apertura al diálogo y propuestas concretas. También influye su habilidad para generar experticia técnica en los temas cruciales.

2

El susto inicial y la tristeza ante la amenaza de ser reubicados, lejos de paralizar a las personas, se transformaron en una fuerza inquebrantable de resistencia y defensa.

3

Comunidades enteras —personas mayores, poco a poco también jóvenes y los llamados hijos ausentes que migraron a las ciudades o al extranjero— se involucraron en la defensa de su territorio, reconociendo en su lugar de origen una parte esencial de su identidad.

4

¿Crees que la victoria del comité en el caso de El Zapotillo fue fruto de una casualidad o de una constelación de circunstancias? ¿O más bien del guion persistente y consciente de la resistencia?

Este artículo fue escrito por Jorge Krekeler, coordinador del Almanaque del Futuro y facilitador de Misereor, por encargo de Agiamondo, tras visitas a Temacapulín y Acasico, en Jalisco, México. Durante su estancia, sostuvo diálogos y entrevistas con protagonistas de la resistencia contra la presa El Zapotillo y defensores de la gestión integral del agua, así como con personas acompañantes del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario – IMDEC.
El Almanaque del Futuro expresa su profunda gratitud a María González Valencia y Claudio Figueroa del IMDEC, por su introducción temática y social, además de su acompañamiento constante. Un agradecimiento especial a Luís Villegas, Rafael García, Delia Villegas, José Ángel Pérez, Regina Pérez y Ezequiel Pérez de Acasico, y a María de Jesús (Mari Chuy) García, Isaura Gómez, Juan Jiménez, María Alcaraz, Abigaíl Agredano y Hugo Gómez de Temacapulín, por su tiempo, apertura y confianza con el Almanaque del Futuro.

Autores:

Diseño:

  • Gabriela Avendaño

Fotografías:

    • IMDEC
    • Jorge Krekeler

Datos de contacto en cuanto a la experiencia documentada:

Edición:

MARZO 2026

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Jorge Krekeler
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