Categorías del artículo:

Art 65. Pasarse al otro lado

Grupo Avanti, un emprendimiento, realizando fumigaciones, y recuperándose de un fracaso rotundo que casi los lleva al cierre, logra reinventarse durante la pandemia. Hoy, se pasó al otro lado, comprometida con el medio ambiente y una economía regenerativa. Su meta: convertirse en una empresa B, combinando rentabilidad con impacto socio-ecológico.
Compartir artículo en:
Grupo Avanti, fundado por Carolina Ramírez y Óscar Durán en Puerto Gaitán (Llanos de Colombia), nació como una pequeña empresa de fumigación. Tras enfrentar desafíos, como el fracaso del proyecto Choco-Artesano y la descapitalización que casi los lleva al cierre, lograron reinventarse con el apoyo de sus clientes y nuevas oportunidades durante la pandemia. Hoy, Avanti se consolida como una empresa con propósito, comprometida con el medio ambiente, el desarrollo rural y la economía regenerativa. Su meta es convertirse en una empresa B, combinando rentabilidad con impacto social y ecológico. Su historia es ejemplo de cómo los negocios pueden impulsar una transformación social y sostenible.

El sueño de empresa

“Siempre me gustaron los emprendimientos”, comienza a contar Carolina, mientras conversamos en la terraza de la vivienda que comparte con Óscar, su esposo y socio en la empresa familiar Grupo Avanti S.A.S. (Sociedad por Acciones Simplificada). Nos encontramos en un barrio periférico de Puerto Gaitán, uno de los epicentros petroleros de Colombia, en pleno corazón de los Llanos Orientales, conociendo la historia de Carolina Ramírez, Óscar Durán y su empresa.

En 2002, cuando Carolina estaba por finalizar su carrera de Ingeniería Agronómica, lanzó su primer emprendimiento junto a su hermana Raquel, con el apoyo económico de su padre. El negocio, llamado inicialmente Erradicar Fumigaciones —hoy Fumi-erradicar— dejaba claro su propósito. Más adelante, al emplearse en Fazenda, un complejo agroindustrial dedicado a la cadena porcina, conoció a Óscar Durán, quien más tarde se convertiría en su esposo y también en su socio. Óscar, oriundo de los Llanos y hombre de campo, ejerció durante años como enfermero en campamentos de empresas petroleras. En 2010, tras terminar su vínculo con Fazenda, Carolina decidió emprender nuevamente. Poco después, Óscar también renunció a su trabajo y juntos fundaron Grupo Avanti. Sobre el origen del nombre, Carolina recuerda:”Oscar tenía planeado migrar a Italia para ejercer su profesión, pero el plan no se concretó. Como le gustaba la cultura italiana, decidimos llamarla Avanti, que en italiano significa ‘adelante’”.

La empresa comenzó ofreciendo servicios de fumigación. “Nuestro primer cliente, don Noel Velázquez, nos encargó fumigar toda su casa. «Yo era el operario, y Carolina se encargaba de la gestión y el mercadeo”, recuerda Óscar. En 2016, lograron su primer contrato importante con la estatal petrolera Ecopetrol, lo que les permitió contratar a sus primeros empleados. “Por inexperiencia, calculamos mal los costos y ofrecimos precios demasiado bajos, lo que hizo atractivo el contrato para Ecopetrol”, explica Carolina. Óscar agrega: “Nos tocó cumplir con lo pactado, pero gracias a eso iniciamos nuestra primera relación comercial con el mundo de las empresas petroleras”.

Fracaso previsible

Luego de haber aprendido el cálculo de costos y de estabilizar nuevamente a Grupo Avanti, la empresa comenzó a diversificar sus servicios, incursionando en áreas como la limpieza de paneles solares y el corte de césped entre estos. Desde sus inicios, Avanti ha apostado por un enfoque ambientalmente responsable, practicando una fumigación focalizada que reduce el uso de agentes químicos mediante la incorporación de esencias naturales y repelentes orgánicos, como la tierra de diatomeas —hecha de algas marinas secas—, hongos entomopatógenos y microorganismos eficientes como ciertas bacterias. Ya en esa época, tanto Óscar como Carolina soñaban con llevar su empresa al mundo de los productos agrícolas, alineando cada vez más sus servicios con el cuidado del medioambiente y el bien común.

empresa posible

¿Tú qué opinas? ¿Es factible una “reingeniería” del mundo empresarial como la que propone Avanti?

Impulsados por la convocatoria del Fondo Emprender, organizada por el SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje), decidieron participar, cumpliendo con el requisito de que el emprendimiento tuviera menos de dos años de antigüedad. Así nació Choco-Artesano, un proyecto dedicado al procesamiento de cacao y la venta de productos chocolateros. “Con Choco-Artesano llegamos a la fase final del concurso y fuimos beneficiados con la compra de maquinaria por casi cien millones de pesos —más de veinte mil euros—”, comenta Óscar. “Pero no contábamos con la asesoría ni el acompañamiento técnico necesarios. Además, el INVIMA [Instituto Nacional de Registros Sanitarios] nos exigía constantemente adecuaciones, y el local donde operábamos era alquilado”, agrega. Las utilidades de un segundo contrato importante de Avanti con Ecopetrol fueron completamente reinvertidas en Choco-Artesano. Hoy, Carolina y Óscar reconocen en retrospectiva los errores cometidos, que más tarde se convertirían en valiosas lecciones. Choco-Artesano nunca alcanzó la rentabilidad esperada y tuvo que ser cerrado. La inversión, asumida sin una evaluación suficiente, dejó a Grupo Avanti descapitalizada y al borde del colapso.

Empresa: no un fin, sino un medio

La carga de deudas que había asumido Grupo Avanti llevó al embargo de sus cuentas bancarias. Solo gracias a la colaboración de algunos clientes, que accedieron a pagar los servicios en efectivo y no por consignación, la empresa logró evitar la quiebra total. Con ese flujo de caja, Óscar y Carolina consiguieron levantar nuevamente a Avanti.
La pandemia, lejos de representar una amenaza, se convirtió en una oportunidad: surgió una alta demanda de servicios de desinfección, una nueva línea que Avanti lanzó de forma improvisada, pero con notable éxito. Para ambos, se volvió cada vez más evidente que el objetivo no era crecer a toda costa ni acumular ganancias, sino alinear su actividad empresarial con sus convicciones: promover el consumo sano y responsable, conciliar la producción con el cuidado del entorno, e impulsar estilos de vida y prácticas económicas transformadoras.

“Vemos a Grupo Avanti cada vez más como una apuesta empresarial al servicio de lo transformativo, que guarda mayor coherencia con nuestras convicciones”, coinciden Carolina y Óscar. Reconocen, sin embargo, que como cualquier empresa, Avanti debe mantener márgenes de rentabilidad. La familia —junto a sus hijas adolescentes, Daniela y Manuela— se sustenta del negocio, al igual que las personas que hacen parte del equipo. Avanti ha comenzado a explorar nuevos campos de acción que permitan generar un impacto más claro en los procesos de transformación social y ambiental. Gracias a las relaciones de confianza que han cultivado, algunas empresas les han encargado la organización de eventos y actividades formativas enfocadas en la gestión ambiental y las dinámicas comunitarias.

Consumo consciente

¿Qué podemos hacer, como consumidores y ciudadanos, para fomentar estas nuevas formas de economía?

En su etapa más reciente, Avanti asumió la cogestión del Centro de Innovación y Emprendimiento de los Llanos Orientales (CIELO). Allí se desarrollan diversas actividades orientadas a la sostenibilidad y al impulso de una conciencia ambiental y transformadora. A través de su liderazgo, Avanti ha logrado incorporar una visión orientada al cambio estructural, promoviendo nuevas formas de actuar y pensar en todos los niveles. Este enfoque proactivo e innovador exige una disposición dinámica por parte del equipo. Sin embargo, no todas las personas logran hacer la transición del rol operativo tradicional hacia una actitud de co-creación constante.

Rostro de futuro

Desde hace un tiempo, Avanti se ha convertido para Carolina y Óscar en un proceso en constante evolución, en el que poco a poco se aclara el horizonte hacia el cual desean dirigir su empresa: convertirse en una empresa B o B Corp. Este tipo de organizaciones busca generar un impacto positivo en la sociedad y el planeta, diferenciándose de las empresas tradicionales en que no persiguen únicamente la rentabilidad financiera, sino también la creación de valor para el bien común, como parte de una economía transformadora.
La ruta crítica que Carolina y Óscar han trazado para esta metamorfosis contempla servicios tangibles que mantengan una relación armónica con la naturaleza. Entre ellos se encuentran la fumigación focalizada, el fomento del consumo sano y responsable de alimentos y productos del campo de circuitos cortos, así como el cuidado recíproco entre productores y consumidores.

Además, están gestando una línea de servicios intangibles, aún en desarrollo, que incluirá la oferta de saberes, conocimientos y espacios motivacionales en agroecología y permacultura, dirigidos a un público neorural y ofrecidos en formato virtual. Una segunda línea de acción contempla el relato de su propia historia: la trayectoria de Avanti desde sus comienzos hasta su transformación paulatina en una empresa rentable, orientada al bien común. En palabras de Carolina: “Narrar y compartir lo que nos pasó a nosotros en el vaivén empresarial de Avanti, convirtiéndolo en una guía para otros”. Ambos coinciden en que están logrando, cada vez con mayor claridad, una coherencia entre su empresa y sus convicciones personales: apostarle a la transformación.

Cambio pendiente

¿Por qué la economía, a diferencia de otras ciencias, ha resistido tanto tiempo sin admitir cambios profundos en sus lógicas y planteamientos?

Fuentes de inspiración

Carolina y Óscar encontraron una profunda inspiración en los cursos y espacios formativos organizados por La Cosmopolitana, un centro de agroecología campesina, apoyado por Misereor. Esta experiencia marcó un salto cualitativo en sus vidas, reflejado en sus actuales estilos de vida, coherentes con una visión de transformación personal y colectiva. Hoy son miembros activos de Campus Universitas, un colectivo diverso que reúne a personas campesinas, rurales y urbanas comprometidas con procesos de cambio. Este laboratorio social —iniciado por Mauricio Gnecco y también respaldado por Misereor— acompaña a sus integrantes en la construcción de planes de vida, orientados al bienestar integral y a la sostenibilidad. Campus Universitas agrupa a varias generaciones provenientes de diferentes zonas de los Llanos Orientales como Puerto López, Puerto Gaitán, San Juanito, El Calvario, Cubarral, Lejanías, entre otras. En total, este pequeño universo de transformación rural y urbana, campesina, neorural y prosumidora, lo conforman cerca de cien personas, muchas de las cuales comenzaron su camino en La Cosmopolitana, una suerte de incubadora de procesos transformadores. Este colectivo impulsa transiciones hacia estilos de vida más sostenibles, economías solidarias y formas de convivencia respetuosas con la naturaleza, capaces de construir “futuros con futuro”.
Entre sus integrantes destacan figuras como Celia Mora y Amanda Muñoz, lideresas políticas y productoras agroecológicas de San Juanito; Ninfa Daza, con su finca multipropósito La Maporia en Las Leonas; Juan Pablo y José Zárate, con Aula Viva Tropical, donde practican caficultura ecológica y agroecoturismo en Lejanías; y Marcela Gutiérrez, diseñadora industrial que asumió la finca El Paraíso de sus padres para producir cacao orgánico en Cumaral. En este diverso elenco de transformadores, Carolina Ramírez y Óscar Durán, con su empresa Grupo Avanti, encajan con plena sincronía, aportando desde el mundo empresarial una apuesta por la transformación con sentido.

Algunas acciones concretas que puedes emprender:

  • Consume con conciencia. Elige productos y servicios de empresas con propósito del bien común.
  • Apoya lo local y lo agroecológico. Haz parte de redes que promuevan el comercio justo, la soberanía alimentaria y la regeneración del territorio.
  • Exige coherencia. Pregunta a las empresas qué están haciendo por el bien común y el medio ambiente.
  • Participa. Involúcrate en colectivos, comunidades y movimientos que construyen alternativas.
  • Comparte experiencias. Tu historia, tus elecciones, tu voz… también inspiran transformación.

Pasarse “al otro lado” no significa más que volver a una economía al servicio de la vida, una economía centrada en el cuidado, la equidad y la sostenibilidad.

¡Déjanos tu mensaje en nuestras redes y súmate a esta conversación colectiva!
Gracias por llegar hasta aquí.

Mensajes al Futuro

1

Una empresa, para existir, debe alcanzar rentabilidad, cubrir sus gastos y compensar de forma justa a quienes le dedican su tiempo y esfuerzo. Pero eso no significa que deba operar bajo una lógica de acumulación ilimitada. Aunque la economía ortodoxa tradicional pregone ese modelo como el único posible —con consecuencias que ya conocemos—, existen caminos alternativos.

2

Grupo Avanti, con Carolina y Óscar al frente, ha recorrido un camino que demuestra que es posible construir empresa desde la coherencia, la responsabilidad y el propósito. Han comprobado que una empresa puede ser una herramienta válida para empujar transformaciones hacia estilos de vida más conscientes, sostenibles y justos.¿Ha comprendido ya el mundo moderno —y su idea de desarrollo— la profunda sabiduría de estos pueblos que alguna vez fueron llamados “primitivos”?

3

El testimonio de Carolina y Óscar nos muestra que el mundo empresarial puede ser un espacio para promover el bien común. Eso sí: puede requerir desobedecer los dogmas de la economía clásica, como ellos lo aprendieron con el intento — fallido, pero aleccionador— de Choco-Artesano.

4

La palabra «economía» proviene del griego oikos, que significa “casa”. En su origen, la economía era la ciencia de organizar lo necesario para la vida en común, una economía del cuidado. Si pensamos en la Tierra como nuestra casa común, resulta alarmante lo lejos que hemos llegado de esa definición original. Hoy, la economía dominante se ha transformado en una amenaza para la vida, el planeta y las futuras generaciones.
Este artículo fue escrito por Jorge Krekeler, coordinador del Almanaque del Futuro y facilitador de Misereor por encargo de Agiamondo, tras su visita a Puerto Gaitán, acompañado por Mauricio Gnecco de Campus Universitas. El Almanaque del Futuro agradece profundamente a Mauricio Gnecco, por su complicidad constante en la búsqueda de senderos transformadores. Nuestro reconocimiento y gratitud también a Carolina Ramírez y Óscar Durán, así como a sus hijas Daniela y Manuela, por abrirnos las puertas de su hogar, su historia y sus sueños, y por compartir con generosidad y autenticidad lo que significa construir futuro desde el presente.

Autores:

Diseño:

  • Gabriela Avendaño

Fotografías:

    • Grupo Avanti 
    • Mauricio Gnecco 
    • Jorge Krekeler

Datos de contacto en cuanto a la experiencia documentada:

Edición:

noviembre 2025

Compartir artículo en:
Autor:
Jorge Krekeler
Compartir artículo en:
Autor:

Recursos Informativos

¿De quién es el futuro?

¿De quién es el futuro? ¿Depende de las nuevas generaciones, de quienes toman las grandes decisiones o de nuestra capacidad ...

Leer más

Ruido y alteración del orden público: Basura que se puede oír

El ruido suele considerarse un contaminante al que supuestamente nos acostumbramos. Pero esto no es cierto: si el nivel de ...

Leer más

Reducir el consumo de materias primas metálicas: Por qué menos es más

Reducir el consumo de materias primas metálicas:
Por qué menos es más

Leer más

Abuelas defendiendo la democracia contra la extrema derecha en Alemania

¿Qué puede hacer una abuela para defender la democracia?

En Alemania, miles de mujeres mayores decidieron que quedarse al margen no ...

Leer más