Art 61. Transporte aéreo campesino

En las montañas de Colombia, comunidades campesinas han creado sistemas de transporte aéreo con cable vías, una solución autogestionada e innovadora que transforma la movilidad rural, mejora la economía local y protege el medio ambiente.
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En la Cordillera Oriental colombiana, las familias campesinas de San Juanito y El Calvario han encontrado una solución innovadora para superar las limitaciones geográficas y mejorar su calidad de vida: los cable vías. Se trata de sistemas de transporte aéreo, construidos y operados por los propios habitantes, liderados por ingenieros endógenos como Juan Domingo García. Gracias a este modelo, se ha logrado una transformación significativa, reduciendo drásticamente los tiempos de transporte de carga y productos agrícolas, eliminando la necesidad de construir costosas carreteras.

Los cable vías no solo facilitan el acceso a tierras agrícolas de difícil acceso, sino que también fomentan la colaboración entre los miembros de la comunidad y contribuyen a la conservación del medio ambiente. La experiencia del Alto Guatiquía demuestra cómo la innovación tecnológica, combinada con el conocimiento local y la participación comunitaria, puede generar soluciones sostenibles para enfrentar desafíos complejos.

Cable vías endógenas en el Alto Guatiquía

Pasar de caminar durante dos horas por empinadas montañas, llevando carga en mulas y caballos, a colgar esa carga en un cable de acero y transportarla en tan solo unos minutos hacia su destino, representa una gran diferencia. Esto es lo que está sucediendo en la región del Alto Guatiquía, un área que alberga al río que nace en las alturas del páramo de Chingaza y, recorriendo una de las cuencas más abruptas de la Cordillera Oriental en Los Andes. Este río entrega sus aguas al río Meta, que a su vez desemboca en el Orinoco.

Los cable vías, pequeños sistemas de transporte aéreo, han sido una herramienta clave para los campesinos de la región. Estos sistemas no solo contribuyen a evitar la proliferación de pequeñas carreteras —ahora innecesarias—, sino que también resuelven el sueño de muchos campesinos: poder acceder y utilizar productivamente fincas y lotes que, debido a su difícil o nula accesibilidad por carretera, eran prácticamente inalcanzables.

En los últimos cinco años, el número de cable vías ha aumentado significativamente en la región, no solo por su efectividad, sino también por lo que logran evitar y lo accesible que resulta su construcción y operación. Además, al ser propiedad de los mismos campesinos, estos sistemas son cuidadosamente mantenidos, especialmente cuando son el fruto del esfuerzo comunitario.

San Juanito y El Calvario son las dos poblaciones principales de la cuenca, cuyos habitantes se dedican a la agricultura en laderas que, con el tiempo, vieron como muchos de sus bosques fueron convertidos en potreros para ganadería, actividad que hoy está en decadencia. Hace unos 17 años, el Estado logró abrir una pequeña vía carreteable, que conecta a las dos poblaciones y permite su conexión por arriba de la cuenca a través del páramo de Chingaza hasta Fómeque, pueblo originario de algunas familias que colonizaron la zona. Esta vía, que desciende por la cuenca, conecta con la carretera principal Villavicencio – Bogotá.

Mucha movida

La cordillera oriental de los Andes, en plena juventud geológica, se caracteriza por frecuentes sismos y derrumbes que, sumados a torrenciales lluvias, siempre han afectado el traslado terrestre. De hecho, San Juanito contaba con una pequeña pista para avionetas antes de que se abriera la vía terrestre. Este relativo aislamiento obligó a las familias campesinas, asentadas en la región hace unos 100 años, a preservar ciertas formas culturales y desarrollar una agricultura de subsistencia basada en productos autóctonos, aprovechando la variedad de pisos térmicos que se recorren en pocas horas a pie o a caballo.

El cable vía campesino se basa en un sencillo, pero ingenioso sistema: un cable de acero tensado entre dos postes de madera, metal o concreto y firmemente anclado a pesos enterrados en los extremos. Sobre este cable se coloca una polea móvil, de la cual se cuelgan canastas, jaulas, plataformas e incluso tanques. Un cable mucho más delgado y flexible, que sujeta la polea, se enrolla y desenrolla con la ayuda de un motor y un freno, permitiendo subir o bajar la carga desde el extremo más alto. El sistema básico consiste en un poste en la parte superior y otro en la inferior, aunque también puede emplearse entre dos puntos a la misma altura, como en el caso de cruzar ríos, precipicios u hondonadas.

Con distancias que van desde unos pocos metros hasta casi un kilómetro, los cable vías campesinos están evitando la necesidad de construir pequeñas carreteras que, al romper las frágiles rocas superficiales, habrían dañado la tierra y sus ecosistemas.

Ingenio Local

¿Y tú, qué opinas? ¿Le das suficiente espacio al ingenio local y la creatividad, o prefieres confiar rápidamente en las soluciones tecnológicas «aparentemente» más sencillas?

De carga voladora e ingeniería campesina

Hace algunos años, el cultivo de fríjol experimentó un auge que demandó grandes cantidades de tutores, varas, cuerdas y alambres por donde las plantas suben y cuelgan para crecer y dar sus valiosos frutos. Trasladar todos estos materiales era un esfuerzo considerable, que antes se realizaba a través de mulas y caballos para llegar hasta los lotes de siembra. Sin embargo, gracias a los cable vías, este proceso se ha simplificado enormemente. Hoy en día, los cultivos no solo se limitan al fríjol; también se encuentran tomate, caña de azúcar, café, maíz y sagú en lugares que antes eran inaccesibles. Es impresionante ver cómo «vuelan» bultos de maíz, atados de caña de azúcar, sacos de abono y cajas con panela recién hecha. Aún más sorprendente es saber que muchos jóvenes campesinos han decidido quedarse en el campo, aprovechando los cable vías para hacer posible lo que antes parecía un sueño: cultivar en terrenos donde antes era impensable. Esto no solo ha mejorado su calidad de vida, sino que también ha evitado la tala de bosques, los cuales se conservan ahora sin la amenaza de ampliar la frontera agrícola.

Juan Domingo García, un corpulento campesino de San Juanito, es una figura clave en este cambio. Sin renunciar a su identidad campesina y gracias a su habilidad para la mecánica, ha sido el artífice del avance de los cable vías en la región. Juan Domingo se atrevió a pensar y hacer las cosas de manera distinta, desafiando las expectativas sobre lo que un campesino puede lograr. Comenzó construyendo un par de cable vías y hoy es reconocido como un «ingeniero natural», capaz no solo de decidir dónde y cómo instalar un cable, sino también de construir la maquinaria necesaria para ello.

El «ingeniero descalzo», como se le conoce, comparte un taller con uno de sus hijos, quien decidió quedarse en el campo en lugar de emigrar a la ciudad. Este taller, ubicado lejos del pueblo de San Juanito, no solo fabrica los elementos para los cable vías, sino también máquinas desgranadoras de fríjol y café, equipos para rallar sagú, trapiches y microcentrales hidroeléctricas, entre muchas otras cosas. Además, Juan Domingo es un líder activo en la región, promoviendo y practicando la agroecología, el trabajo comunitario y la educación superior campesina.

El primer cable vía

La historia de los cable vías en la región se remonta a las décadas de 1930 y 1940, cuando los habitantes comenzaron a utilizar cables de varios metros de largo para cruzar las turbulentas aguas del río, especialmente cuando este crecía o parte del camino de herradura se derrumbaba. Sin embargo, a finales de los años 90, el Programa Alto Guatiquía del gobierno regional de Villavicencio, en colaboración con la cooperación alemana, discutió la posibilidad de instalar un cable vía entre las veredas de San Francisco y San Luis de Laderas, en el municipio de El Calvario. Se realizó un estudio y se difundió la idea entre los habitantes de esas veredas, pero la propuesta trascendió ese sector y se extendió por toda la cuenca.

Con el tiempo, se logró la construcción de un cable vía que dio acceso al sitio llamado El Hoyón; cuyo nombre lo dice todo. A 120 metros de altura, en El Hoyón dos familias sobrevivían, produciendo algo de panela, pero sacar el producto era una tarea heroica: El traslado significaba dos horas a lomo de mula, por un camino de herradura inestable, de gran pendiente y sin ningún descanso, siempre subiendo. Actualmente, 100 kilos de panela suben en 5 minutos gracias al cable vía y así siete familias viven en El Hoyón. Los víveres y todos los suministros necesarios bajan por el cable, mientras que el producto de los dos trapiches paneleros sube con la misma rapidez.

El éxito del cable vía en El Hoyón despertó el interés de más campesinos de El Calvario y San Juanito. Juan Domingo García, quien finalizó la construcción del cable vía de El Hoyón, se lanzó a la fabricación, innovación y mejora de estos sistemas. Además, comenzó a capacitar a jóvenes de la región para el montaje, mantenimiento y operación de los cable vías, contribuyendo al desarrollo y expansión de esta tecnología en la zona.

Largos trayectos

Las veredas de San Roque y Rubios están ubicadas al otro lado de un enorme precipicio de cerca de 300 m de profundidad, por donde corre el río Guatiquía, completamente encajonado. Del lado opuesto está la vía carreteable que conecta a San Juanito con el Calvario. La distancia aérea más corta para alcanzar la vereda más cercana de San Roque es de casi 1000 metros. Actualmente, las familias de las dos veredas gastan entre 4 y 6 horas a caballo para sacar sus productos y comunicarse con la vía principal y otras veredas. Sin embargo, con un cable vía de un kilómetro de longitud, la carga tardaría solo unos 8 minutos en cruzar. Este sistema constará de dos cables paralelos, con sus extremos al mismo nivel, que soportarán las cargas de un lado a otro. Se espera que este cable vía esté terminado para finales de 2024.

Movilidad Sostenible

¿Crees que es posible priorizar soluciones de transporte y movilidad humana que sean más sostenibles y que favorezcan la preservación del medio ambiente? ¿Qué pasos crees que se deberían tomar para hacer esto realidad?

En San Juanito, hay actualmente 19 cables operando, uno de los cuales es móvil o ‘portátil’, sirviendo a tres fincas. Este sistema portátil se instala llevando los postes y contrapesos, tensionando el cable y colocando los accesorios necesarios para subir y bajar las cargas durante las temporadas de siembra y cosecha. Además, hay cuatro cables en proceso de construcción y diez en fase de proyecto. En El Calvario, se encuentra un número similar de cables operativos, muchos de ellos instalados por los ‘alumnos’ de Juan Domingo. Este fenómeno está impulsando una pequeña revolución, más aérea que terrestre.

Lo revolucionario

El costo de construir un kilómetro de vía carreteable, sin incluir obras de infraestructura como drenajes, alcantarillas y cunetas, sería suficiente para instalar alrededor de 40 cable vías con una longitud promedio de unos 200 metros. Si se consideran estas obras adicionales, el número de cable vías podría ascender a 90. Este modelo, respaldado por el acompañamiento de la Fundación Cosmopolitana y Campus Universitas, con el apoyo de Misereor, destaca por su bajo impacto ambiental, la alta participación comunitaria y el protagonismo de jóvenes campesinos con una visión de futuro, así como de viejos campesinos orgullosos de su tradición.

Orgullo Campesino

¿Cómo crees que los habitantes de la zona ven los cable vías: como una solución tecnológica externa o como una conquista lograda por la imaginación y la recursividad local? La identidad del territorio, y con ella la cultura, se construye a partir de lo vivido en el lugar.

Ventajas por donde se mire

Los cable vías ofrecen una serie de ventajas notables. Permiten acceder a terrenos difíciles, e incluso inaccesibles, conectando comunidades con un impacto ambiental mínimo. Son altamente eficientes en términos de energía, ayudan a reducir la congestión en las vías terrestres y operan con baja accidentalidad y velocidad constante. Además, generan costos operativos reducidos, transportan mercancías y productos sin los sacudones típicos de las vías destapadas, y se constituyen en un atractivo visual que fomenta el turismo.

Por supuesto, también existen algunas desventajas. Estas incluyen una capacidad y adaptabilidad limitadas para ciertos tipos de carga, la restricción de rutas disponibles, la necesidad de un mantenimiento especializado y la dependencia de materiales importados, como los cables.

¿Qué otros consejos tienes para promover la innovación pionera a nivel local? ¡Déjanos un mensaje en nuestras redes sociales para compartirlo con la comunidad!

Mensajes al Futuro

1

La ingeniería local y la adaptación tecnológica son clave para resolver desafíos específicos. En lugar de ver la tecnología como un obstáculo o un dolor de cabeza, Juan Domingo García y otros líderes locales han demostrado que, cuando se adapta adecuadamente, puede generar soluciones prácticas y efectivas. Su ingenio y creatividad han permitido desarrollar alternativas innovadoras para el transporte en zonas de difícil acceso.

2

Los cable vías ofrecen una alternativa más sostenible frente a la construcción de carreteras, ya que tienen un impacto ambiental mucho menor y contribuyen a la conservación de los bosques y otros ecosistemas frágiles. Al evitar la deforestación y la erosión del suelo, promueven la conservación de la biodiversidad y facilitan la regeneración ecológica.

3

Aunque la iniciativa local ha sido fundamental, el apoyo del Estado (a través del Programa Alto Guatiquía, la gobernación del Meta y las alcaldías de San Juanito y El Calvario), así como de organizaciones no gubernamentales (como la Fundación Cosmopolitana, Campus Universitas y la cooperación de Misereor, Alemania), ha sido crucial para que los cable vías se convirtieran en una parte fundamental de la identidad campesina de la región.

El texto fue elaborado, basado en conversaciones con Juan Domingo García, Luis y Ángel Machado de Campus Universitas en San Juanito, Meta, Colombia. Tanto Campus Universitas como también la Fundación Cosmopolitana, ambas colectividades, asesorando y acompañando el tema de los cable vías, reciben apoyo desde Misereor- Alemania. Las visitas en noviembre 2024 fueron realizadas por Mauricio Gnecco (facilitador principal de Campus Universitas —Sistema de Educación Superior Campesina en proceso de construcción—) y Jorge Krekeler (coordinador del Almanaque del Futuro- facilitador de Misereor por encargo de Agiamondo), aprovechando la participación a un evento de Campus Universitas en San Juanito. Se agradece a cada una de las personas entrevistadas, como al círculo de personas participantes del evento de Campus Universitas en San Juanito, por su tiempo e interés ante nuestra curiosidad, además por su cálida acogida del Almanaque del Futuro. Un agradecimiento especial a Mauricio por hacer equipo y soñar juntos.

Autores:

  • Jorge Krekeler | jorge.krekeler@posteo.de
  • Mauricio Gnecco | mjgnecco@gmail.com

Diseño:

  • Gabriela Avendaño

Fotografías:

  • Mauricio Gnecco
  • Sebastián Ayala
  • Juan Domingo García
  • Jorge Krekeler

Datos de contacto en cuanto a la experiencia documentada:

  • Juan Domingo García
  • Luis Machado
    • WhatsApp: +57 3027821886 

Edición:

julio 2025

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Jorge Krekeler
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