Feliz desde lejos
Contra viento y marea
Hace unos 18 años, varias familias de Pisaq y Taray, una población vecina, estaban en búsqueda de una formación escolar para sus hijos, distinto a la escuela pública que partiera como principio de una reafirmación de la identidad cultural andina; ya que la educación convencional sigue apuntando a la desvalorización de expresiones culturales y de la cosmovisión andina. Susana Bolívar, pedagoga y actualmente directora ejecutiva de la Asociación Kusi Kawsay –la asociación conduce la escuela y es gestora muy activa de la cultura andina– explica: “Mis padres, junto con otras personas hicieron muchos esfuerzos para permitirnos una educación que valorase nuestros orígenes. Esta actitud contrarrestaba a la auto-negación de muchos que decían que mejor no hablar a los niños en quechua ya que les perjudicaría en la sociedad”.
Nos han dicho de todo
Desde el principio, a las personas gestoras de la escuela les tocó tolerar comentarios de todo tipo: la sociedad local de Pisaq y Taray, obviamente no estaba lista para esta nueva forma de practicar una enseñanza, superando la usual discriminación cultural, estimulando la creatividad de lxs niñxs y jóvenes. Esto generó críticas, rechazo y hasta calumnias. Iñakapalla Chávez, directora de investigación y desarrollo de Kusi Kawsay recuerda. “Cuando empecé a trabajar en Kusi Kawsay, hace algunos años, escuchaba diversos comentarios en el pueblo, que aludían a los integrantes de Kusi Kawsay como herejes, porque era una escuela alternativa que no promovía la religión católica. En esta escuela se ha impulsado el uso de las vestimentas originarias, porque en los Andes es un símbolo de identidad cultural que nos ha sido negado por la invasión. En vez de acudir a las fiestas del pueblo, marchando como en un desfile al ritmo militar, hemos participado, pero con nuestra música, con vestimenta tradicional y con danzas autóctonas. Ahora el pueblo de Pisaq está orgulloso de esta iniciativa educativa”.
Solo cuando un periodista de un matutino regional escribió un artículo, saludando el rescate cultural andino, practicado por lxs alumnxs de Kusi Kawsay en el desfile, las voces disonantes locales empezaron a silenciarse. Pero hasta el día de hoy, en Pisaq se ve la cultura andina más como un accesorio relevante para atraer turistas y no como portador de identidad y de orgullo de la persona.
Conocimientos ancestrales y prácticas de sostenibilidad
La asociación además de la escuela andina empuja dos otras iniciativas: como gestora cultural con su proyecto Ñawpa Ñan, traducido del quechua camino ancestral y la chacra orgánica Kusi Ñan, camino feliz. Se busca la fusión de conocimientos y tradiciones ancestrales de los Andes con prácticas de sostenibilidad para contribuir en el empoderamiento de niñxs, jóvenes y adultos de las comunidades rurales de la zona. “Nosotrxs”, así indica Susana “vivimos nuestra identidad cultural en el aquí y ahora”. Con Susana ha asumido la segunda generación las riendas en Kusi Kawsay. Los padres fundaron el colegio; a los jóvenes les toca ahora sistematizar las experiencias para lograr incidencia desde lo modélico del trabajo cultural y educativo.
La escuela tiene capacidad para más de cien alumnos y los cursos cuentan en promedio con catorce niñxs o jóvenes. La demanda es mayor a la capacidad del colegio. “Le damos prioridad al empoderamiento de niñxs económicamente desafiadxs”, explica Iña. Más de la mitad de las plazas son reservadas para niñxs y jóvenes de las comunidades de la zona. “Buscamos igualdad de oportunidades y nuestro sueño es que lxs niñxs abracen la conciencia ecológica, logrando progreso en lo académico, lo emocional y sociocultural, con mayor autoestima”, dice Susana y continua: “Más que un programa educativo es una estrategia para un renacimiento cultural, buscando un cambio social. Trabajamos con lxs niñxs sus orígenes identitarios y es asombroso que rápido logran conectarse con la naturaleza”. La inspiración y la creatividad de Kusi Kawsay viene de la música, danza y tejido de la cultura y sabiduría ancestral andina; esta corriente entra en simbiosis con la pedagogía Waldorf, orientando las formas de compartir y de enseñar en Kusi Kawsay. Pero sin duda alguna prevalece el enfoque en la cultura, identidad y ancestralidad. “Para ver el futuro, hay que mirar también atrás”, explica Sara. Ella acompaña a lxs niñxs en el nivel preescolar.
“Los ritmos y ciclos del calendario agrario andino son nuestro currículo”. Nelba Mendoza es la maestra del bio-huerto y de permacultura. “A la gran mayoría de los estudiantes les gusta el huerto. Durante la primaria trabajamos las plantas, también la preparación de alimentos. Ya en la secundaria practicamos el compostaje, plantas aromáticas y pronto vamos a cultivar hongos”.
Educación de fusión
La confluencia entre el Buen Vivir, el Sumaq Kawsay y elementos culturales andinos por un lado y la pedagogía Waldorf con sus fundamentos antroposóficos hacen a la escuela andina Kusi Kawsay. No hay amenazas, presionando a lxs niñxs desde las notas; dificultades de aprendizaje se resuelven desde la colectividad y lxs maestrxs manejan diferentes métodos de medición, donde prevalece siempre el proceso y no el resultado. En Kusi Kawsay se busca en vano a castigos o a la educación del verdugo. Este enfoque pedagógico conduce tanto a padres como a maestrxs romper estereotipos. Se han dado casos, donde maestros renunciaron, confesando que no han logrado asumir esta educación de sanación. También hay casos de madres y padres, tanto en las comunidades andinas como en familias urbanas, a quienes les ha costado comprender esta transición desde paradigmas bases de la educación colonial-patriarcal- antropocéntrica. “Con frecuencia son lxs niñxs quienes educan a sus padres en sus casas, animando de alimentarse más sano, vivir la creatividad y en muchos otros asuntos” comparte Susana.
Después de más de 10 años de funcionamiento, Kusi Kawsay es un modelo educativo alternativo en la región. El año 2021, ha sido premiado por la UNESCO por su método de educación innovador. Susana como directora ejecutiva de la asociación vislumbra oportunidades en la coyuntura actual. “Antes éramos mal vistos, pero ahora la percepción en Pisaq en cuanto al colegio es diferente. Las autoridades educativas antes no venían a evaluar a la escuela, ahora si vienen y muestran mayor apertura y hasta curiosidad. Esto nos abre la posibilidad de influir en los enfoques pedagógicos de la educación pública. Es por esto que este año nos tocará sistematizar todo nuestro recorrido educativo; solo cuando tenemos todo bien documentado y argumentado, nuestra estrategia y actitud propositiva puede tener éxito”. Hay bastante camino que recorrer. Para Kusi Kawsay por ejemplo, una danza tradicional significa identidad, raíces culturales, afirmación con el yo, la colectividad y con el territorio. Para la gran mayoría, sin embargo y no solo en Pisaq una danza es algo que sólo permite ganar un premio en las tan usuales competencias o una mera presentación turística. “En estos días Pisaq tiene una celebración”, añade Susana. “Nosotrxs participamos pero en vez de ser parte del desfile estilo militar organizaremos un paseo nocturno de antorchas acompañado de música tradicional para conmemorar a Tampuwaqso, nuestro cacique que luchó contra los invasores españoles y que fue traicionado por el cura del pueblo”.
Full cambios
Durante la pandemia se ha trabajado mucho con video-llamadas, buscando formas de esperanzarse mutuamente y se hablaba de todo menos de la pandemia. Para no dejar abandonadas las instalaciones de la asociación y de la escuela, Susana vino a vivir durante este tiempo a Kusi Kawsay. “Este año es de full cambio”, cuenta ella con una sonrisa traviesa. “Podría ganar más económicamente al trabajar en el sector público, pero he asumido el reto de proyectar a Kusi Kawsay”. Los desafíos, entre la digitalización, el constante riesgo de comercialización de la cultura y una constancia en la actitud proactiva para lograr incidencia son enormes. “Estamos haciendo muchos cambios. En lo económico, como el estado actualmente no paga nada y los aportes de los padres cubren menos del 20 por ciento de los gastos, estamos probando diferentes maneras de independizarnos más de las ayudas solidarias que nos permiten actualmente nuestro funcionamiento”. Hay diferentes formas de apoyo a la escuela; hay muchos padres que participan y trabajan en las faenas del colegio. “Estos cambios no son fáciles”, explica Susana. Muchos años, todo ha funcionado gracias al apoyo de afuera. Esto se quiere cambiar ahora. Otra idea para generar ingresos es ofrecer formación profesional para maestros en esta educación de fusión. Otra veta, según Susana podría ser ofrecer cursos online de música andina ya que el maestro de música, Juan Abel, exalumno de Kusi Kawsay es un genio.
Mensajes al Futuro
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Despertar la creatividad y fortalecer la identidad cultural conduciendo a una vida en armonía – tarea y responsabilidad principal de cualquier educación – si no cumple con esto tampoco se debería llamarla educación
Autores:
- Jorge Krekeler | jorge.krekeler@posteo.de
Diseño:
- Gabriela Avendaño
- Ida Peñaranda
Fotografías:
- Asociación Kusi Kawsay
- Jorge Krekeler
Datos de contacto en cuanto a la experiencia documentada:
- Asociación Kusi Kawsay
Susana Bolívar – Iñakapalla Chávez- Facebook: Kusi Kawsay
- Twitter: Kusi Kawsay
- Instagram: kusi.kawsay
- Correo: info@kusikawsay.org
- www.kusikawsay.org

