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Art 42. Kusi Kawsay: Una escuela feliz en los andes peruanos

Kusi Kawsay, escuela andina en Pisaq, Perú, combina pedagogía Waldorf con cosmovisión quechua para formar personas felices y conscientes. Fortalece la identidad cultural y promueve una educación en armonía, alejándose del individualismo y convirtiéndose en modelo inspirador.
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Kusi Kawsay, voz quechua traducida al español como vida feliz, se llama la escuela andina en Pisaq,Cusco-Perú cuyo propósito es fiel a su nombre: producir felicidad en las vidas de estudiantes, maestrxs, colaboradorxs y sus familias. Su receta suena tan simple como novedosa: la pedagogía de Waldorf contribuye en parte de la metodología y los contenidos de enseñanza surgen desde la cultura y cosmovisión andina. El resultado: una escuela que fortalece la identidad cultural y que prepara para la vida en armonía, más allá de competitividad e individualismo. Una apuesta, que al principio ha tenido que nadar contracorriente; ahora se ésta convirtiendo paulatinamente en referencia.

Feliz desde lejos

Miriam Pacco está cursando el noveno año escolar en Kusi Kawsay; tiene 15 años y vive con sus padres y hermanos en la comunidad quechua de Paru Paru. La escuela se encuentra en Pisaq, o sea relativamente lejos de su casa. Miriam, para llegar a la escuela tarda una hora caminando a pie y luego otra media hora en combi; pero por nada en el mundo cambiaría su colegio. Le gusta redactar reportajes y quiere aprender periodismo. Desde más lejos está retornando Niall Hart a Kusi Kawsay. El muchacho canadiense pasó su secundaria en esta escuela cuando vino con sus padres al Perú. Niall se profesionalizó en Canadá en cine y es camarógrafo. Hace 3 meses ha vuelto al mundo de Kusi Kawsay para apoyar, desempeñando su profesión y para quedarse.

Contra viento y marea

Hace unos 18 años, varias familias de Pisaq y Taray, una población vecina, estaban en búsqueda de una formación escolar para sus hijos, distinto a la escuela pública que partiera como principio de una reafirmación de la identidad cultural andina; ya que la educación convencional sigue apuntando a la desvalorización de expresiones culturales y de la cosmovisión andina. Susana Bolívar, pedagoga y actualmente directora ejecutiva de la Asociación Kusi Kawsay –la asociación conduce la escuela y es gestora muy activa de la cultura andina– explica: “Mis padres, junto con otras personas hicieron muchos esfuerzos para permitirnos una educación que valorase nuestros orígenes. Esta actitud contrarrestaba a la auto-negación de muchos que decían que mejor no hablar a los niños en quechua ya que les perjudicaría en la sociedad”.

Al principio, se logró contactar con una profesora Waldorf que accedió a enseñar en la escuela pública de Taray. Pero la esperanza de los padres para cambiar paso a paso el enfoque de la enseñanza en la escuela pública del pueblo se esfumó rápidamente: las directrices desde el ministerio de educación y las prácticas en el área educativa eran demasiado verticales, herméticas y discriminatorias.
El grupo de padres, ante este panorama desalentador decidieron crear una escuela privada. Sara Franco, la madre de Susana junto con Fielding Wood y otros empujaron la idea de una escuela andina, sin cansarse. Fielding, siendo norteamericana logró conseguir apoyo financiero de varios amigos y amigas en los Estados Unidos para la escuela. Tardaron varios años para obtener el permiso de funcionamiento de su escuela cuando este trámite para otras escuelas privadas no demora sino 3 meses. Cuando finalmente, en 2009 la escuela abrió sus puertas oficialmente, Susana, la hija mayor de Sara, ya había terminado su escolaridad, pero ya durante su estudio universitario de educación estaba de pasante y de voluntaria en Kusi Kawsay.

Nos han dicho de todo

Desde el principio, a las personas gestoras de la escuela les tocó tolerar comentarios de todo tipo: la sociedad local de Pisaq y Taray, obviamente no estaba lista para esta nueva forma de practicar una enseñanza, superando la usual discriminación cultural, estimulando la creatividad de lxs niñxs y jóvenes. Esto generó críticas, rechazo y hasta calumnias. Iñakapalla Chávez, directora de investigación y desarrollo de Kusi Kawsay recuerda. “Cuando empecé a trabajar en Kusi Kawsay, hace algunos años, escuchaba diversos comentarios en el pueblo, que aludían a los integrantes de Kusi Kawsay como herejes, porque era una escuela alternativa que no promovía la religión católica. En esta escuela se ha impulsado el uso de las vestimentas originarias, porque en los Andes es un símbolo de identidad cultural que nos ha sido negado por la invasión. En vez de acudir a las fiestas del pueblo, marchando como en un desfile al ritmo militar, hemos participado, pero con nuestra música, con vestimenta tradicional y con danzas autóctonas. Ahora el pueblo de Pisaq está orgulloso de esta iniciativa educativa”.

Solo cuando un periodista de un matutino regional escribió un artículo, saludando el rescate cultural andino, practicado por lxs alumnxs de Kusi Kawsay en el desfile, las voces disonantes locales empezaron a silenciarse. Pero hasta el día de hoy, en Pisaq se ve la cultura andina más como un accesorio relevante para atraer turistas y no como portador de identidad y de orgullo de la persona.

Conocimientos ancestrales y prácticas de sostenibilidad

La asociación además de la escuela andina empuja dos otras iniciativas: como gestora cultural con su proyecto Ñawpa Ñan, traducido del quechua camino ancestral y la chacra orgánica Kusi Ñan, camino feliz. Se busca la fusión de conocimientos y tradiciones ancestrales de los Andes con prácticas de sostenibilidad para contribuir en el empoderamiento de niñxs, jóvenes y adultos de las comunidades rurales de la zona. “Nosotrxs”, así indica Susana “vivimos nuestra identidad cultural en el aquí y ahora”. Con Susana ha asumido la segunda generación las riendas en Kusi Kawsay. Los padres fundaron el colegio; a los jóvenes les toca ahora sistematizar las experiencias para lograr incidencia desde lo modélico del trabajo cultural y educativo.

La escuela tiene capacidad para más de cien alumnos y los cursos cuentan en promedio con catorce niñxs o jóvenes. La demanda es mayor a la capacidad del colegio. “Le damos prioridad al empoderamiento de niñxs económicamente desafiadxs”, explica Iña. Más de la mitad de las plazas son reservadas para niñxs y jóvenes de las comunidades de la zona. “Buscamos igualdad de oportunidades y nuestro sueño es que lxs niñxs abracen la conciencia ecológica, logrando progreso en lo académico, lo emocional y sociocultural, con mayor autoestima”, dice Susana y continua: “Más que un programa educativo es una estrategia para un renacimiento cultural, buscando un cambio social. Trabajamos con lxs niñxs sus orígenes identitarios y es asombroso que rápido logran conectarse con la naturaleza”. La inspiración y la creatividad de Kusi Kawsay viene de la música, danza y tejido de la cultura y sabiduría ancestral andina; esta corriente entra en simbiosis con la pedagogía Waldorf, orientando las formas de compartir y de enseñar en Kusi Kawsay. Pero sin duda alguna prevalece el enfoque en la cultura, identidad y ancestralidad. “Para ver el futuro, hay que mirar también atrás”, explica Sara. Ella acompaña a lxs niñxs en el nivel preescolar.

“Los ritmos y ciclos del calendario agrario andino son nuestro currículo”. Nelba Mendoza es la maestra del bio-huerto y de permacultura. “A la gran mayoría de los estudiantes les gusta el huerto. Durante la primaria trabajamos las plantas, también la preparación de alimentos. Ya en la secundaria practicamos el compostaje, plantas aromáticas y pronto vamos a cultivar hongos”.

Educación de fusión

La confluencia entre el Buen Vivir, el Sumaq Kawsay y elementos culturales andinos por un lado y la pedagogía Waldorf con sus fundamentos antroposóficos hacen a la escuela andina Kusi Kawsay. No hay amenazas, presionando a lxs niñxs desde las notas; dificultades de aprendizaje se resuelven desde la colectividad y lxs maestrxs manejan diferentes métodos de medición, donde prevalece siempre el proceso y no el resultado. En Kusi Kawsay se busca en vano a castigos o a la educación del verdugo. Este enfoque pedagógico conduce tanto a padres como a maestrxs romper estereotipos. Se han dado casos, donde maestros renunciaron, confesando que no han logrado asumir esta educación de sanación. También hay casos de madres y padres, tanto en las comunidades andinas como en familias urbanas, a quienes les ha costado comprender esta transición desde paradigmas bases de la educación colonial-patriarcal- antropocéntrica. “Con frecuencia son lxs niñxs quienes educan a sus padres en sus casas, animando de alimentarse más sano, vivir la creatividad y en muchos otros asuntos” comparte Susana.

Después de más de 10 años de funcionamiento, Kusi Kawsay es un modelo educativo alternativo en la región. El año 2021, ha sido premiado por la UNESCO por su método de educación innovador. Susana como directora ejecutiva de la asociación vislumbra oportunidades en la coyuntura actual. “Antes éramos mal vistos, pero ahora la percepción en Pisaq en cuanto al colegio es diferente. Las autoridades educativas antes no venían a evaluar a la escuela, ahora si vienen y muestran mayor apertura y hasta curiosidad. Esto nos abre la posibilidad de influir en los enfoques pedagógicos de la educación pública. Es por esto que este año nos tocará sistematizar todo nuestro recorrido educativo; solo cuando tenemos todo bien documentado y argumentado, nuestra estrategia y actitud propositiva puede tener éxito”. Hay bastante camino que recorrer. Para Kusi Kawsay por ejemplo, una danza tradicional significa identidad, raíces culturales, afirmación con el yo, la colectividad y con el territorio. Para la gran mayoría, sin embargo y no solo en Pisaq una danza es algo que sólo permite ganar un premio en las tan usuales competencias o una mera presentación turística. “En estos días Pisaq tiene una celebración”, añade Susana. “Nosotrxs participamos pero en vez de ser parte del desfile estilo militar organizaremos un paseo nocturno de antorchas acompañado de música tradicional para conmemorar a Tampuwaqso, nuestro cacique que luchó contra los invasores españoles y que fue traicionado por el cura del pueblo”.

Full cambios

Durante la pandemia se ha trabajado mucho con video-llamadas, buscando formas de esperanzarse mutuamente y se hablaba de todo menos de la pandemia. Para no dejar abandonadas las instalaciones de la asociación y de la escuela, Susana vino a vivir durante este tiempo a Kusi Kawsay. “Este año es de full cambio”, cuenta ella con una sonrisa traviesa. “Podría ganar más económicamente al trabajar en el sector público, pero he asumido el reto de proyectar a Kusi Kawsay”. Los desafíos, entre la digitalización, el constante riesgo de comercialización de la cultura y una constancia en la actitud proactiva para lograr incidencia son enormes. “Estamos haciendo muchos cambios. En lo económico, como el estado actualmente no paga nada y los aportes de los padres cubren menos del 20 por ciento de los gastos, estamos probando diferentes maneras de independizarnos más de las ayudas solidarias que nos permiten actualmente nuestro funcionamiento”. Hay diferentes formas de apoyo a la escuela; hay muchos padres que participan y trabajan en las faenas del colegio. “Estos cambios no son fáciles”, explica Susana. Muchos años, todo ha funcionado gracias al apoyo de afuera. Esto se quiere cambiar ahora. Otra idea para generar ingresos es ofrecer formación profesional para maestros en esta educación de fusión. Otra veta, según Susana podría ser ofrecer cursos online de música andina ya que el maestro de música, Juan Abel, exalumno de Kusi Kawsay es un genio.

Kusi Kawsay podría ser traducido también como lugar donde lxs jóvenes pueden realizarse.

Mensajes al Futuro

1

Para ver el futuro, hay que mirar también atrás o, dicho de otra manera, para saber a dónde ir ayuda saber de dónde vengo, teniendo una referencia de identidad cultural.

2

Vivir la identidad cultural no como regreso al pasado sino en el Yo, rodeado del “aquí y ahora”

3

Despertar la creatividad y fortalecer la identidad cultural conduciendo a una vida en armonía – tarea y responsabilidad principal de cualquier educación – si no cumple con esto tampoco se debería llamarla educación

El texto fue elaborado, basado en conversaciones in situ por Jorge Krekeler (coordinador del Almanaque del Futuro – facilitador de Misereor por encargo de Agiamondo) en noviembre 2022. Va un profundo agradecimiento tanto a Susana Bolívar y Iñakapalla Chávez, colaboradoras de la Asociación Kusi Kawsay como a Nelba Mendoza, Sarita Franco y Miriam Pacco de la Escuela Andina Kusi Kawsay. A Nicole Maron las gracias por haber generado el enlace previo.

Autores:

  • Jorge Krekeler | jorge.krekeler@posteo.de

Diseño:

  • Gabriela Avendaño
  • Ida Peñaranda

Fotografías:

  • Asociación Kusi Kawsay
  • Jorge Krekeler

Datos de contacto en cuanto a la experiencia documentada:

Edición:

enero 2023

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Jorge Krekeler
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