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Art 41. Gas para todos

Darío Estrada nacido en Tumaco, Colombia, siempre ha tenido un interés muy sentido por todo lo relacionado con la generación de energía. Durante la pandemia, en uno de esos ratos libres navegando por internet y mirando un video de alguien que generaba gas con agua potable, le cambió la vida a Darío: “gas para todos!”
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Lhemany - en búsqueda de su camino

Me encuentro con Darío en Tumaco, en el litoral pacífico colombiano. Sus amigos lo llaman Lhemany. Antes, su apodo era el Flaco por ser además de alto bastante flaco, pero finalmente se impuso Lhemany. Darío, el último de 5 hermanos tiene 23 años, le parece cool este sobrenombre que convirtió en parte de su personalidad. Se fue de la casa cuando tenía 14 años. El destino lo llevó hasta Shushufindi, en la Amazonía ecuatoriana. “El No, no existía [y parece seguir no existiendo] para mí”, cuenta Darío. En Ecuador le ayudaba a Don Claudio, un transportista con quien aprendió a manejar carro. Retornó a Colombia para terminar su bachillerato en Pasto. “Gracias a Don Víctor, otra de las personas que me dieron una chance, conocí el oficio de arte y estética automotriz”. En el 2018 migró nuevamente a Ecuador, esta vez con destino USA, pero la avalancha migratoria venezolana le hizo pasar a Darío momentos bastante difíciles, durmiendo hasta en la calle. El recuerda: “En esta odisea por el vecino país, me reencontré nuevamente en Shushufindi, con solo 10 dólares en el bolsillo y un hambre del carajo. Estaba por invertir mi último dinero en 2 hamburguesas y una gaseosa cuando me fije en 3 hermanitos, dos de ellos bastante pequeños, pidiendo algo para comer. Terminamos comiendo las dos hamburguesas entre los 4”. Darío alias Lhemany ya había experimentado que en la calle nadie te apoya. “No necesitas ser millonario para ayudar”, resume el joven. Finalmente, echando de menos a su familia, principalmente a su madre, también a los amigos, decidió retornar nuevamente a Tumaco.

Hasta las seis

Isaac Gómez es el mejor amigo de Darío desde la infancia. Se apoyan mutuamente, siendo Isaac quien ha apoyado a su amigo inventor hasta con ollas y otros utensilios de su cocina, posibilitando así los experimentos de su amigo. “Cuantas veces, Isaac, mi hermana Lizeth y hasta el padre de Isaac, don Luís, con su puesto de venta de carne han salvado el tema alimenticio para mi” reconoce Darío y empieza a reírse: “Nuestro eslogan con Isaac, al final de un almuerzo compartido es hasta las seis”; puede tratarse de las seis de la tarde o bien de la mañana del siguiente día, dependiendo de las siempre magras finanzas. Darío es muy consciente de los constantes apoyos de parte de las personas más cercanas a él, comprendiendo el espíritu emprendedor e inventor del joven. “Desde niño me gustaba jugar investigando, muchas veces solitario. Ya de mayor, me inquietaban los carros pero también las plantas de energía. Recuerdo bien lo mucho que me llamó la atención la construcción de una mega-represa en el Ecuador por donde pasábamos con don Claudio en los fletes de transportista”.

Con el reto de solventarse como inventor, Darío ha trabajado como taxista; vendedor en un almacén de ropa; empleado de supermercado; en la construcción, y por falta de capital descartó la idea de arrancar con un taller de cromado. Darío, resumiendo éstas etapas de su vida, donde siempre hubo descuentos en la paga tratada, cedió ante su inclinación personal y empezó a dibujar: el talento emprendedor de inventor que llevaba Darío por dentro había ganado la batalla en la definición de su personalidad.

La rueda de Lhemany Company

Desde que Darío incursionó en el mundo de los emprendimientos, siempre basados en sus invenciones, son tres sus principios: no dañar al medio ambiente; aprovechar recursos reciclados; y calidad al cliente. Sus primeras dos incursiones, relacionadas con la venta de sándwich (Lhemany Food Car) y la venta de helados (Helados The Flaco), lograron tener buena acogida en el mercado, pero la obtención del permiso obligatorio de la alcaldía se convirtió en obstáculo invencible debido a la falta de capital para sobornar o de palanca política. Para Darío, Lhemany Company es su proyecto de vida, por el momento con seis pétalos: además de los dos emprendimientos ya mencionados, actualmente parados, aparecen Lhemany Frappes and Beer, Hogar Lhemany para personas y otro para animales y de último, pero quizás el más importante Eco Lhemany.

Eco Lhemany: del go kart a gas para todos

Durante la pandemia en uno de esos ratos libres, Darío navegando por internet observó un video a cerca de la producción de gas hidrógeno con agua potable y otros ingredientes. Inspirado en ello se propuso trabajar en una invención con el fin de producir el combustible para un pequeño vehículo a motor, llamado go-kart. Darío recuerda: “Reuní todos los materiales necesarios (reciclados) para crear mí generador de hidrógeno. En el taller de don Milton me apoyaron bastante”.

Pasando una tarde en la playa, disfrutando el sol en compañía de unos amigos, Darío les dijo: “Ustedes ven el mar como para nadar, pescar o andar en lanchas, yo veo algo más, veo que puedo poner a andar carros y motos con agua de mar. Ellos me respondieron con burlas y risas. Pero cuando vi un enorme barco cisterna, abasteciendo de gas a Tumaco, pensé: ¡rayos! porque hacen eso si nosotros somos ricos en mar y no saben la cantidad de gas que podríamos producir. Desde ese momento decidí reorientar mí plan, ya no para mover carros y motos, ahora tocaba buscar una alternativa para ayudar a mí pueblo, no solo a mí pueblo también a mí país”. Una pipeta de gas para cocinar cuesta 80 mil pesos (aprox. 18 a 20 dólares) y para muchas familias resulta demasiado caro.

Darío empezó a indagar tanto como pudo en torno a la producción de hidrógeno a partir del agua de mar. De por sí el joven devora cuanta literatura de su interés consigue. A diferencia del gas butano que trae el barco cisterna, que es un derivado del petróleo y que libera CO² en el momento de su combustión, el hidrógeno es un gas muy volátil y a la vez muy potente que no causa ninguna contaminación. Darío recuerda: “En mis primeros intentos de producir y comprimir el hidrógeno, se han dado explosiones bastante ruidosas, despertando al vecindario entero”. Anécdotas de éste tipo no le faltan a Darío. Cuenta que hace poco, queriendo agilizar la producción del hidrógeno, en vez de utilizar como fuente de energía un cargador de PC que le regaló un amigo y una batería de carro donada por el padre de Isaac que entregan de 12 hasta 24 voltios, conectó su actual prototipo a la energía eléctrica de la red de 110 voltios. “No demoró sino escasos 2,3 segundos para hacer reventar mi recipiente para la acumulación y comprensión del hidrógeno. La cuadra entera se enteró de este acontecimiento y la dueña de la casa, donde tengo alquilado mi cuarto en la azotea, no estaba para bromas en este día”. Debido a las notoriamente escasas finanzas del joven inventor, su cuarto es también la oficina de Eco Lhemany además de laboratorio, secretaría y sala para visitantes.

Momento crucial

Un tatuaje en el antebrazo de Darío indica la hora exacta de cuando logró por primera vez producir hidrógeno con agua de mar: 0:58 a.m. en fecha 16 de marzo 2021; dos días y noches sin dormir y muy poco comer duraron los ensayos. El joven se vuelve muy intenso cuando se trata de sus invenciones y emprendimientos. “Me olvide de todo durante estos días, hasta del cumpleaños de mi madre”, relata Darío con una sonrisa en el rostro. Doña Maricela, su mamá se siente orgullosa de su hijo menor; pero tampoco faltan las personas, y entre ellas alguna ex novia, quienes lo tildan de loco. “No me interesa la apariencia” dice Darío, refiriéndose a este tipo de comentarios.

Dado que el joven lleva adelante sus invenciones y diseño de prototipos tan solo por autofinanciación, el ritmo es más lento de lo deseado por Darío. Va por el quinto prototipo de planta de generación de hidrógeno de agua de mar y ha diseñado en estos días el segundo prototipo de estufa para cocinar con el hidrógeno. https://youtube.com/watch?v=84wxREGdnec&feature=share

“Para vivir mis curiosidades, a veces toca reinventar el agua tibia lo que no tiene nada de malo ni es problema”, así explica Darío su filosofía de emprendedor. La salud de Darío podría estar mejor: diagnóstico de gastritis. Cuando el médico le recomendó fijarse en una alimentación adecuada y continua, Darío le indicaba al doctor que lo más probable es que se volverán a ver. El margen financiero del joven para avanzar con sus experimentos es restringir su dieta a cero. “No es la primera vez que me encuentro cerca de la quiebra” comparte Darío su actual situación. Debe dos meses de alquiler y hay algo más de deudas. “Me va a tocar priorizar por un tiempo la generación de recursos para equilibrarme y luego volver a invertir en mis prototipos”. Darío para independizar el procesamiento de Eco Lhemany de energía convencional quiere generar electricidad a partir de energía solar o eólica. Pero los paneles solares ascienden a un millón de pesos (aprox. 220 dólares) y Darío más que capital actualmente tiene deudas.

El crowdfunding o micromecenazgo es un tipo de financiación colectiva donde personas o un grupo financia iniciativas de otras personas u organizaciones. Las inyecciones de financiación suelen ser pequeños aportes pero muy numerosos al contar con distintos ‘mecenas’ o personas que dan apoyos monetarios. Existe un micromecenazgo en favor de Eco Lhemany en las siguientes rutas: https://www.instagram.com/ecolhemany/?igshid=YmMyMTA2M2Y%3D
https://vaki.co/es/vaki/GuBfsWohXAMQIwXwrSMz

Lo que sobra son palabras

Uno de los lemas de Darío es que no siempre tiene que ser “a lo grande” ya que lo que sobra son palabras y lo que falta son hechos. De hecho, en Tumaco no hay fomento para los talentos. “Mis amigos y mi familia se sienten orgullosos de mí, pero a las entidades públicas no les interesa lo que nosotros los jóvenes podemos aportar”. Este testimonio de Darío sale de su boca sin amargura alguna; siempre pendiente y en búsqueda de nuevos aliados. Darío, para lograr generar fondos económicos, además del crowdfunding, está diseñando pequeños asadores portátiles, amigables con el medio ambiente y económicos en el precio. Del reciclaje esperan tres pipetas o cilindros metálicos en el taller de soldadura para su conversión en asadores. Los planos del prototipo del asador ya están listos. Para las fiestas del fin de año Darío tiene previsto ofrecer pinchos en el asador; y para no entrar nuevamente en problemas con la Alcaldía por falta de permiso de venta ambulante, ya hay un acuerdo de alquilar un rincón al lado del pequeño local de venta de carne del padre de Isaac. La esperanza de Darío es, además de vender pinchos, vender también los 5 asadores restantes ya que él ocupará un solo ejemplar.

De retos y cátedra

Darío con su invento de producir hidrógeno a partir de agua de mar para cocinar, da cátedra:

  • Usar un bien común (agua de mar)
  • Facilitar a muy bajo costo una sustancia de primera necesidad (hidrógeno como gas para la cocina)
  • Amigable con el medio ambiente (combustión sin emisión de CO²)
  • Con enfoque totalmente local y descentralizado (con huella ecológica de casi cero), -accesible en términos financieros (igualdad en el beneficio), entre otras.

En el camino al “gas para todos” no faltan retos. Además de los que Darío ya logró vencer: la hornilla adecuada para la combustión del hidrógeno; el diseño de una estufa pequeña, práctica y amigable que usa piezas recicladas; y el diseño de un pequeño generador portátil de hidrógeno que garantice la electrólisis segura y de fácil manejo para la persona usuaria, y el proceso de electrólisis con energía de fuente renovable completamente limpia.

A Darío, sin duda alguna le encanta vivir su talento a pesar de los pesares y tampoco le faltan retos personales a futuro…quisiera estudiar química y enseñar esta materia…de hecho ya lo está haciendo desde hace ratos.

Mensajes al Futuro

1

Darío con su testimonio además de su audacia de vivir su talento, muestra algo muy importante: se puede avanzar y vencer con muy poco.

2

Darío da prueba con su proyecto de “gas para todos” que es posible modificar una cadena de producción energética fósil, por eslabones de otra cadena más amigable para el planeta, el bolsillo y todos quienes tengan acceso al agua de mar.

3

La historia del joven Darío evidencia algo clave para la felicidad de la persona: ser lo suficientemente audaz como para vivir y cultivar tu talento. Dicho de otra manera: haz lo que te guste porque vivir tu vocación te permitirá hacerlo muy muy bien – de esta manera ganamos todos: el yo, el tú y el planeta.

El texto fue elaborado, basado en conversaciones in situ por Jorge Krekeler (coordinador del Almanaque del Futuro – facilitador de Misereor por encargo de Agiamondo) en octubre 2022. Va un profundo agradecimiento a Darío Estrada y a las personas de su entorno por haber abierto la puerta al Almanaque, compartiendo sus sueños y apreciaciones. A Mauricio Gnecco las gracias por haber aceptado la co-autoría en la concepción y redacción de la experiencia motivadora.

Autores:

  • Jorge Krekeler | jorge.krekeler@posteo.de
  • Mauricio Gnecco

Diseño:

  • Gabriela Avendaño
  • Ida Peñaranda

Fotografías:

  • Dario Estrada
  • Jorge Krekeler

Datos de contacto en cuanto a la experiencia documentada:

Edición:

diciembre 2022

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Jorge Krekeler
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