¿Riqueza para quién y a qué precio ecosistémico?
El Suroeste antioqueño, situado a 50 kilómetros de Medellín en Colombia forma parte de la zona tropical andina y es un hotspot mundial de biodiversidad con 22 especies de aves endémicas, 3 áreas protegidas, el río Cauca, segundo río más importante del país y fuente de agua de las tierras más fértiles; en la provincia viven 120.000 habitantes, entre ellos indígenas de la etnia Emberá Chamí. Ciento cincuenta años de cultura cafetera se han impregnado en un territorio que evidencia poca pobreza económica y miseria.
Más de 10 años de exploración a escondidas
Los primeros en protestar y manifestar preocupaciones, desde 2008 han sido los campesinos de Palocabildo. Don Gustavo y Don Eber recuerdan: “Comenzaron a ver personas con cascos y herramientas en la zona, también sobrevuelos de helicópteros; hechos que nadie informó a las comunidades, ni la empresa, ni las autoridades locales”. Gustavo es campesino, productor y presidente del acueducto veredal, un hombre vigoroso, lleno de energía, reposado y dispuesto a todo por la defensa de su terruño y por la vocación de su tierra, del paisaje y del agua; indignado por las mentiras y los abusos, un hombre pacífico y a la vez enérgico. Eber tiene en su cuerpo y en su rostro las huellas del dolor de los abusos de las autoridades, amenazado por miembros de la fuerza pública. Él cuenta que ha perdido amigos por defender el agua y la tierra. A veces se siente solo pero no le falta entusiasmo para caminar y alegrarse por la visita de todos los interesados en sumarse a la defensa del territorio. Ambos calumniados por la empresa y por las autoridades ambientales y, sin embargo, en pie, clamando por una vida mejor sin desfallecer.
En el 2011, la empresa fue confrontada por los daños en la bocatoma del acueducto de la Quebrada La Fea del corregimiento de Palocabildo; entonces la empresa convocó a una sesión del Concejo del municipio de Jericó, con el propósito de “socializar” las acciones y los beneficios del proyecto Quebradona. La indignación de los campesinos y demás personas que asistieron a esta reunión se convirtió en malestar, generado por la falta de transparencia de la empresa y sus funcionarios que tuvieron que abandonar la reunión por la puerta trasera de la sede de gobierno. Apenas en el 2018, la empresa, por fin decidió declarar públicamente sus intenciones ya que fue confrontada por las comunidades campesinas; es decir, más de 10 años realizaron trabajos de exploración a escondidas y con mentiras puesto que siempre dijeron que estaban haciendo estudios para mejorar los cultivos. Esta mentira fue usada en los inicios de la etapa exploratoria. Hace unos años es sabido que son exploraciones mineras y la mentira inicial fue abandonada por la empresa.
La resistencia y defensa del territorio
AngloGold creyó que sería suficiente lograr la aprobación de la comunidad con su página web, plegada de discursos de sostenibilidad y el eslogan que el cobre nos da vida, futuro y progreso – un eslogan muy dudoso cuando es un secreto a viva voz que el cobre por su alta toxicidad contamina el agua para beber y para la agricultura; de paso es científicamente comprobado que el cobre tiene efectos irreversibles para el sistema hídrico. Con publirreportajes en las emisoras y periódicos locales y nacionales, con los estímulos a concejales y rectores de colegios (dotación de computadoras, viajes al exterior); e incluso, con la creación de una fundación propia (ProJericó) y el ofrecimiento de una catedral subterránea en homenaje a la Santa Madre Laura Montoya, fundadora de la congregación de las Misioneras Lauritas. Pero su estrategia no surtió efecto ya que los planes de la explotación minera encontraron en las fuerzas vivas de la comunidad una persistente y valerosa resistencia.
De la Bestia y la Bella
La radiografía del proceso en resumen: la resistencia del territorio y de la población del Suroeste antioqueño ante la minería ha mostrado largo aliento, defendiendo el agua y el patrimonio cultural y natural. Hasta aquí podemos hablar de una actuación prolongada y sostenida de origen reactivo ante la amenaza persistente de la mega-minería. Pero al desempeño reactivo se han asociados iniciativas de índole proactivo; una dinámica de regeneración rumbo al buen vivir y al post-desarrollo.
Regeneradores en movimiento: Visión Suroeste
Con Dalida y Víctor, joven pareja que opera Urantia, un multi-cultivo agroecológico y venta de alimentos en Jericó se siente este vibra de regeneración. En estos días están tramitando su participación en un curso de especialización en agroecología ya que todo lo logrado, para ellos es apenas el inicio. Gustavo del Café Luna Llena en Fredonia relata cómo de a poco se han involucrado sus hermanos en esta dinámica regenerativa, ampliando la oferta gastronómica. Ángela Garcés y su hija Alejandra de la Cabaña Ecológica en Támesis reciben a sus huéspedes en un ambiente permacultural. Vale la pena mencionar también a Jhon Wilmar Marín y su familia de Ecoturismo y Café La Nohelia; forman también parte del grupo de pioneros quienes dan continuidad a una cultura cafetera, eliminando paso a paso el uso de agrotóxicos, migrando a formas más amigables de producción y convivencia. Están Luís Carlos y Astro, ofreciendo un turismo de naturaleza; la lista de las y los generadores en movimiento es larga, más de cuarenta. Se trata de una comunidad de regeneradores, con fuerza e ilusión, con fe y optimismo creando sus propios emprendimientos en sus vidas, en la vida de las comunidades y también del territorio, manejando conceptos de ancestralidad y de innovación, tejiendo proyectos de vida. La mayoría de lxs regeneradorxs son jóvenes, con sus iniciativas técnicas, tecnológicas y conocimientos ancestrales y modernos. La mayoría de ellos personas que regresan por voluntad al territorio después de cursar estudios técnicos y universitarios o por venirse desde la ciudad para quedarse como neo-campesinxs.
Las incógnitas o dicho de otra manera: el muro de los lamentos
Mensajes al Futuro
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Autores:
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