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Art 40. La bestia y la bella: extractivismo y buen vivir

En el suroeste de Antioquia, la resistencia territorial ha frenado el avance del extractivismo minero. Esta lucha no solo defiende la tierra, sino que impulsa procesos de regeneración orientados al buen vivir y a alternativas al modelo de desarrollo dominante.
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¿Riqueza para quién y a qué precio ecosistémico?

El Suroeste antioqueño, situado a 50 kilómetros de Medellín en Colombia forma parte de la zona tropical andina y es un hotspot mundial de biodiversidad con 22 especies de aves endémicas, 3 áreas protegidas, el río Cauca, segundo río más importante del país y fuente de agua de las tierras más fértiles; en la provincia viven 120.000 habitantes, entre ellos indígenas de la etnia Emberá Chamí. Ciento cincuenta años de cultura cafetera se han impregnado en un territorio que evidencia poca pobreza económica y miseria.

El cuadro idílico del Suroeste ha sufrido una severa perturbación con el asentamiento de la AngloGold Ashanti, conglomerado empresarial surafricano, dedicado a la explotación minera con reputación de peores prácticas laborales y ambientales; en el 2011 fue declarado por Greenpeace como una de las peores empresas del mundo considerando violaciones de derechos humanos y destrucción de la naturaleza. En Ghana, la multinacional contaminó literalmente la tierra y la gente como consecuencia de la extracción desmesurada de oro. Desde que gobiernos anteriores declararon la apertura minera, más del 80% del territorio del Suroeste antioqueño se encuentra titulado para la minería; esta cifra tampoco varía mucho a nivel país. AngloGold, con presencia en varias partes del país tiene planes para 5 proyectos en el Suroeste, buscando que se declare esta zona cafetera en “distrito minero”. El primero de los proyectos mineros programados por AngloGold es Nuevo Chaquiro, más conocido como Quebradona, ya que su epicentro se encuentra en la vereda Quebradona, a 12 kilómetros del municipio de Jericó y a pocos metros del límite con el municipio de Támesis. Además, colinda con el Distrito de Manejo Integrado Cuchilla Jardín – Támesis. Esta colindancia no fue tenida en cuenta por el estudio de impacto ambiental de la empresa; y es una de las razones por las cuales la licencia solicitada de operación y explotación minera fue archivada por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales – ANLA, en segunda instancia. El proyecto prevé una serie de mega-intervenciones: remover 130 millones de toneladas de tierra y piedra para extraer 5 millones de toneladas de cobre, oro, plata y molibdeno; como resultado palpable de este emprendimiento extractivo se generará una represa de 160 hectáreas de base x 120 mts de altura, acumulando 119 millones de toneladas de tóxicos frente al Río Cauca.
Los proyectos mineros como Quebradona u otros son declarados de interés nacional por el gobierno nacional, acompañado por la gran mayoría de entidades públicas y empresas, reflejando una lógica acumulativa y financiera, basada en la mercantilización de la naturaleza. La lectura de un número creciente de personas y movimientos como Visión Suroeste discrepa con esta visión desarrollista cortoplacista. Se trata de una lógica distinta de los esquemas ortodoxos de crecimiento y rentabilidad, priorizando el bien común en el plano territorial, manejando un concepto de convivencia armoniosa entre la economía y ecología, permitiendo un buen vivir para la población. Esta lógica regeneradora ha sido adoptada por un sector creciente de la población del territorio ante un concepto de desarrollo basado en un extractivismo poco sensato y de eminentes peligros desde los tóxicos, generados por la minería para el ecosistema y las personas habitantes del territorio. Ejemplos como de Brumadinho en Brasil donde el colapso del dique de la represa de la mina ha matado a 272 personas y eliminado el ecosistema entero del rio Paraopeba debido al derrame de 12 millones m3 de lodo tóxico son prueba fehaciente.

Más de 10 años de exploración a escondidas

Los primeros en protestar y manifestar preocupaciones, desde 2008 han sido los campesinos de Palocabildo. Don Gustavo y Don Eber recuerdan: “Comenzaron a ver personas con cascos y herramientas en la zona, también sobrevuelos de helicópteros; hechos que nadie informó a las comunidades, ni la empresa, ni las autoridades locales”. Gustavo es campesino, productor y presidente del acueducto veredal, un hombre vigoroso, lleno de energía, reposado y dispuesto a todo por la defensa de su terruño y por la vocación de su tierra, del paisaje y del agua; indignado por las mentiras y los abusos, un hombre pacífico y a la vez enérgico. Eber tiene en su cuerpo y en su rostro las huellas del dolor de los abusos de las autoridades, amenazado por miembros de la fuerza pública. Él cuenta que ha perdido amigos por defender el agua y la tierra. A veces se siente solo pero no le falta entusiasmo para caminar y alegrarse por la visita de todos los interesados en sumarse a la defensa del territorio. Ambos calumniados por la empresa y por las autoridades ambientales y, sin embargo, en pie, clamando por una vida mejor sin desfallecer.

En el 2011, la empresa fue confrontada por los daños en la bocatoma del acueducto de la Quebrada La Fea del corregimiento de Palocabildo; entonces la empresa convocó a una sesión del Concejo del municipio de Jericó, con el propósito de “socializar” las acciones y los beneficios del proyecto Quebradona. La indignación de los campesinos y demás personas que asistieron a esta reunión se convirtió en malestar, generado por la falta de transparencia de la empresa y sus funcionarios que tuvieron que abandonar la reunión por la puerta trasera de la sede de gobierno. Apenas en el 2018, la empresa, por fin decidió declarar públicamente sus intenciones ya que fue confrontada por las comunidades campesinas; es decir, más de 10 años realizaron trabajos de exploración a escondidas y con mentiras puesto que siempre dijeron que estaban haciendo estudios para mejorar los cultivos. Esta mentira fue usada en los inicios de la etapa exploratoria. Hace unos años es sabido que son exploraciones mineras y la mentira inicial fue abandonada por la empresa.

La resistencia y defensa del territorio

AngloGold creyó que sería suficiente lograr la aprobación de la comunidad con su página web, plegada de discursos de sostenibilidad y el eslogan que el cobre nos da vida, futuro y progreso – un eslogan muy dudoso cuando es un secreto a viva voz que el cobre por su alta toxicidad contamina el agua para beber y para la agricultura; de paso es científicamente comprobado que el cobre tiene efectos irreversibles para el sistema hídrico. Con publirreportajes en las emisoras y periódicos locales y nacionales, con los estímulos a concejales y rectores de colegios (dotación de computadoras, viajes al exterior); e incluso, con la creación de una fundación propia (ProJericó) y el ofrecimiento de una catedral subterránea en homenaje a la Santa Madre Laura Montoya, fundadora de la congregación de las Misioneras Lauritas. Pero su estrategia no surtió efecto ya que los planes de la explotación minera encontraron en las fuerzas vivas de la comunidad una persistente y valerosa resistencia.

Al calor de la defensa del territorio se conformaron una Veeduría Ciudadana por la defensa del patrimonio ecológico y cultural de Jericó y la Mesa Ambiental de Jericó; en escala regional se dio la conformación de la Mesa Técnica del Suroeste de Antioquia y el Cinturón Ambiental Occidental – COA, entre otras. En 2020 nace la Alianza Suroeste, plataforma que articula las acciones en contra del proceso de licenciamiento de AngloGold, aglutinando a las mesas ambientales de Jericó y Támesis y otros colectivos (jóvenes, adultos, diferentes grupos sociales y étnicos). En la actualidad esta alianza aglutina a 22 de los 23 municipios del Suroeste. Por lo visto ha sido la defensa del territorio que ha aglutinado a la sociedad del suroeste antioqueño:

De la Bestia y la Bella

A la manera del mito de David y Goliat o de la Bestia y la Bella, el Suroeste antioqueño y específicamente, las comunidades de los municipios impactados por el proyecto, enfrentan un conflicto de intereses desigual de proporciones abismales; de un lado está todo el poder económico, tecnocrático, con tentáculos en instancias regionales, nacionales e internacionales y la política nacional de locomotora minera a su favor.
Por otro lado, está el voluntariado, el idealismo, el humanismo, toda la fuerza creativa de la sensibilidad y la conexión con la casa común y la ecología integral; que hacen uso de rendijas legales para hacer valer el derecho constitucional consagrado sobre la participación comunitaria, la regeneración del buen vivir, la descentralización y la defensa de los bienes ecosistémicos y ambientales. Pero ojo, no se trata de un sueño sin respuestas ante la realidad económica: hay respuestas y visiones económicas, pero en términos y lógicas que centran su atención en el bien común del territorio y en el buen vivir de sus habitantes: los numerosos emprendimientos regeneradores dan una idea de la viabilidad de esta opción de regeneración.

La radiografía del proceso en resumen: la resistencia del territorio y de la población del Suroeste antioqueño ante la minería ha mostrado largo aliento, defendiendo el agua y el patrimonio cultural y natural. Hasta aquí podemos hablar de una actuación prolongada y sostenida de origen reactivo ante la amenaza persistente de la mega-minería. Pero al desempeño reactivo se han asociados iniciativas de índole proactivo; una dinámica de regeneración rumbo al buen vivir y al post-desarrollo.

Regeneradores en movimiento: Visión Suroeste

Visión Suroeste, un movimiento ciudadano que teje alianzas y acciones entre los actores/regeneradores e iniciativas de la región para que el Suroeste de Antioquia sea un modelo de desarrollo regenerativo para la región, se inspira en ideas y experiencias que están transformando el mundo hacia un nuevo equilibrio con lo vivo y en coherencia con ello. Han creado y gestionan la Red de Regeneradores que es el corazón de Visión Suroeste, una plataforma y un tejido de iniciativas productivas, emprendimientos familiares e iniciativas culturales, educativas, de protección y conservación; creadoras de nuevas realidades regenerativas a partir de una visión holística, donde cada individuo es fundamental para el equilibrio del sistema y donde la escucha, los diálogos y las reflexiones les permiten evolucionar su inteligencia colectiva.
Son campesinos, jóvenes, personas vibrantes, hablando y mostrando con ilusión sus emprendimientos en turismo de bienestar, cafés especiales, senderismo, huertos agroecológicos, guianza de avifauna, permacultura, apicultura, arte y cultura, productos artesanales, entre otras. Todas estas experiencias tienen en común: la prioridad no es hacer o acumular dinero, mover determinadas ideologías, pero si, son la expresión de una clara opción por la vida, el territorio y el humanismo en clave de conexión con la tierra, el agua, el aire, el planeta y el cuidado de la casa común.

Con Dalida y Víctor, joven pareja que opera Urantia, un multi-cultivo agroecológico y venta de alimentos en Jericó se siente este vibra de regeneración. En estos días están tramitando su participación en un curso de especialización en agroecología ya que todo lo logrado, para ellos es apenas el inicio. Gustavo del Café Luna Llena en Fredonia relata cómo de a poco se han involucrado sus hermanos en esta dinámica regenerativa, ampliando la oferta gastronómica. Ángela Garcés y su hija Alejandra de la Cabaña Ecológica en Támesis reciben a sus huéspedes en un ambiente permacultural. Vale la pena mencionar también a Jhon Wilmar Marín y su familia de Ecoturismo y Café La Nohelia; forman también parte del grupo de pioneros quienes dan continuidad a una cultura cafetera, eliminando paso a paso el uso de agrotóxicos, migrando a formas más amigables de producción y convivencia. Están Luís Carlos y Astro, ofreciendo un turismo de naturaleza; la lista de las y los generadores en movimiento es larga, más de cuarenta. Se trata de una comunidad de regeneradores, con fuerza e ilusión, con fe y optimismo creando sus propios emprendimientos en sus vidas, en la vida de las comunidades y también del territorio, manejando conceptos de ancestralidad y de innovación, tejiendo proyectos de vida. La mayoría de lxs regeneradorxs son jóvenes, con sus iniciativas técnicas, tecnológicas y conocimientos ancestrales y modernos. La mayoría de ellos personas que regresan por voluntad al territorio después de cursar estudios técnicos y universitarios o por venirse desde la ciudad para quedarse como neo-campesinxs.

Las incógnitas o dicho de otra manera: el muro de los lamentos

A modo de preguntas, viendo lo que debería haber sucedido desde hace rato si los quehaceres de todas y todos girasen en torno al bien común y a una visión regeneradora…
¿Qué hace falta para que las empresas mineras transiten a prácticas productivas y amigables para la provisión de los minerales necesarios para actividades vitales, comprendiendo y respetando los territorios, la biodiversidad y las leyes ecosistémicas?
¿Cuánto tiempo más (¡cuando ya no hay tiempo!) es necesario para la reorientación de políticas económicas nacionales y mundiales acordes con la vida y potencialidades productivas a partir de los recursos naturales, no bajo formas extractivas sino a partir de servicios ecosistémicos, la conservación y protección de los recursos, reconociendo las vocaciones e historias de los territorios y las comunidades?
¿Qué esperan los medios de comunicación para hacer efectivo los límites a la codicia corporativa, generando certidumbre normativa y de justicia social y contar con una comunicación mediática de manera oportuna, objetiva, imparcial, ética y que contribuyan a la formación de criterios de bien común entre sus audiencias?
¿Es mucho pedir una formación universitaria que genere y circule conocimientos para la valoración histórica, el cuidado de la vida y de los ecosistemas, que desarrollen capacidades para el aprovechamiento de las oportunidades en equilibrio con modelos regenerativos?

Mensajes al Futuro

1

El vínculo de los habitantes con su territorio permite realizar una economía en armonía con el entorno sin cosificar y mercantilizar a la naturaleza.

2

Protesta con propuesta – la defensa del territorio y la resistencia ante la mega-minería, comprendidas como reacción ante la amenaza entra en simbiosis con la iniciativa regeneradora de lograr sustento y bienestar en lo económico.

3

Las y los regeneradorxs han abierto la puerta y transitan hacia un post-desarrollo en el territorio.

4

En colaboración entre varios y diferentes actores y grupos de la sociedad civil, oenegés y otras iniciativas se construye visiones de futuro y realidades regeneradoras.
Va un agradecimiento desde el Almanaque del Futuro para Constantin Bittner y Javier Jaramillo por haber aceptado la coautoría. El texto fue elaborado, basado en conversaciones in situ por Constantin Bittner, Javier Jaramillo y Jorge Krekeler (coordinador del Almanaque del Futuro – facilitador de Misereor por encargo de Agiamondo) entre el 18 y 20 de abril de 2022, visitando Fredonia, Támesis, Jericó y Palocabildo, entrevistándose con más de 34 personas de diferentes iniciativas y organizaciones. Va un profundo agradecimiento a quienes desde Visión Suroeste y Alianza Suroeste, guiaron al grupo por el corazón de las montañas de los Andes, en un recorrido de 193 kilómetros: Astrid Henao, Sebastián Restrepo y Luis Carlos Perdomo.

Autores:

  • Jorge Krekeler | jorge.krekeler@posteo.de
  • Constantin Bittner
  • Javier Jaramillo

Diseño:

  • Gabriela Avendaño
  • Ida Peñaranda

Fotografías:

  • Visión Suroeste

Datos de contacto en cuanto a la experiencia documentada:

Edición:

mayo 2022

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Jorge Krekeler
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