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Art 38. El inicio de toda vida

Jambi Mascari, organización de parteras Kiwchas, lucha por una salud intercultural basada en saberes ancestrales. Su labor destaca una visión holística del bienestar, proponiendo alternativas a la medicina convencional y reivindicando derechos para el bien común de todas las personas.
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Salud intercultural: entre discurso, normas y realidad

El informe ”Salud Intercultural vista desde la zona andina de Cotacachi”, documento trabajado por Martha Arotingo, partera ancestral de la organización Jambi Mascari y vicepresidenta del Consejo de Salud Ancestral Hampik Warmikuna y María Magdalena Fueres, hierbatera y presidenta del Comité Central de Mujeres de la UNORCAC, organización matriz de las comunidades indígenas campesinas de Cotacachi, entregado al Relator Especial para el Derecho a la Salud de las Naciones Unidas, en ocasión de su visita al Ecuador en 2019 ofrece una radiografía bastante completa de la disonancia entre el discurso oficial, las normas estatales y la realidad en torno a la salud intercultural y más específicamente la partería ancestral en el Ecuador.
Aquí algunos pasajes del informe: “…el derecho a la salud …es un derecho colectivo de la comunidad y de los pueblos de mantener, proteger y desarrollar entre otros sus medicinas y prácticas de medicina tradicional…el de los agentes de salud tradicionales a mantener y desarrollar sus saberes y prácticas…el de una persona a elegir el tipo de sistema médico al cual quiere recurrir para mantener o recuperar su salud. Frente a estos titulares de derechos, el Estado… tiene el deber…de promover…los saberes ancestrales…garantizar las prácticas de salud ancestral…promover la complementariedad con las medicinas ancestrales…

En la realidad cotidiana, se viven serios retrocesos en la aplicación de estos derechos…textos oficiales del Ministerio de Salud (MSP) contemplan su respeto en una relación horizontal…en la práctica las diferentes normas…establecidas…sin consultar… 

El interés del MSP ante las parteras ancestrales …se limita al apoyo de las parteras para cumplir los objetivos del MSP…ignorando los demás actores como hierbateros, yachaks [curanderos], fregadores…a pesar del mandato constitucional…

El …fortalecimiento de la medicina ancestral recae únicamente en las organizaciones originarias…a menudo no cuentan con los recursos necesarios…sanadores tradicionales [como por ejemplo las parteras ancestrales] …contribuyen a la mejora de la salud de las comunidades…[sin ser]…reconocidos en los logros que el MSP mide…salud intercultural [significa])…respeto a la cultura de los prestadores y de los usuarios…la articulación de las dos medicinas, occidental y ancestral, permitiendo…complementariedad de las acciones y la elección de la medicina con la cual lxs usuarixs prefieren ser atendidxs. Esto supone una horizontalidad en la relación entre prestadores y un reconocimiento mutuo de conocimientos y prácticas.
La situación actual [se lee así: no hay]…dialogo de igual a igual…el sistema …solamente…reconoce lo…científicamente comprobado, negando todo…cultural, espiritual y holístico de la salud ancestral…desconociendo…procesos de aprendizaje no académicos de los sanadores…teniendo una actitud superior o paternalista…
Resumiendo…no se reconoce ni respeta el sistema diferente….intercambio de saberes [imposibilitado por]..una situación de diálogo tan desigual [sin] enriquecimiento mutuo…y…expropiación de los saberes ancestrales y …suplantación de los sanadores ancestrales…solamente en pocos casos articulación realmente respetuosa…personal técnico de atención primaria en salud…oriundo de las comunidades que atienden…a menudo alejados de las tradiciones y prácticas de salud ancestral…se pretende institucionalizar el parto, asumiendo sin pruebas que las muertes maternas se deben al parto domiciliario…mecanismos…para asegurar que el parto TENGA QUE SER EN EL HOSPITAL…(bonos de 60 USD a madres para que vayan a dar a luz en el hospital)…obligar a que el registro de Recién Nacido…se realice solo si se cuenta con el certificado prenatal que da un médico…. visión de que el parto es UNA ENFERMEDAD, algo que NO ES NATURAL…amedrentamiento en la atención de partos domiciliarios…las parteras saben que al no ser consideradas como proveedoras de salud, en los juicios enfrentaran siempre penas más altas que los prestadores de salud…división entre las parteras, unas cediendo a la presión y otras volviendo a esconder sus prácticas a pesar de su derecho constitucional de mantenerlas…partera llevando una parturiente al hospital…no tiene derecho de atender el parto…profesionales considerándose como competentes en atención del parto humanizado, sin tener ni experiencia ni conexión espiritual con el territorio ni conociendo lasd plantas medicinales…
El informe, apoyado en su elaboracion por Medicos sin Fronteras cierra con un testimonio bien contundente de sus autoras: “…poco a poco nos desarraigan de nuestras costumbres y nuestros territorios, nos aniquilan como pueblos indígenas, matan también a la Pachamama y se auto exterminan los humanos como especie. Tenemos derecho a parir en libertad y a atender el parto como lo hemos hecho históricamente, sin ser perseguidas por ello.”
Durante una reunión con Viviana Guitarra, Lucia Morales, Claudia Sánchez, Anita Forinago, Delia Huaján, Luzmila Moran, María Piñan, Mariella Ayala y Martha Arotingo integrantes de Jambi Mascari, parteras en ejercicio, otras parteras veteranas y algunas de alumnas de la escuela de Partería Unanchu Mamakuna ratifican lo dicho por el informe.

Partera ancestral: el caso de Martha Arotingo

Martha aprendió de su madre el arte y oficio de ser partera y hierbatera tradicional del pueblo Kichwa en Cotacachi; guardiana de saberes de medicina ancestral ha impulsado la reivindicación de los derechos de las mujeres y los pueblos indígenas. Ella nacio en casa y tiene una relación muy cercana con su madre. “Hay cada vez menos interacción entre las personas y los jóvenes ellos viven más en la realidad cybernética. Antes teníamos bastantes animales, ahora apenas gallinas, en vez de practicar mingas pagamos peones”, comparte Martha al principio de una entrevista. Su madre es partera y aprendio de la partera de la comunidad. Martha recuerda que presenció el nacimiento de su hermana menor, parto que su madre misma atendió; le decía a Martha: “vaya a llamar a la tía para que me ayude a cortar el cordón”.

Con el parto de su primer hijo, el trato en el hospital fue pésimo y Martha decidió tener sus otros hijos en casa. Su primer parto atendido como partera ha sido el de su hermana menor. Martha, con cariño recuerda el consejo de su madre, de partera a partera: “tú tienes que estar tranquila para transmitir tranquilidad a la madre…. me quede enamorada de mi primer parto atendido. Estoy apasionada en hacer lo que hago. Lo más importante es la parte emocional, que la madre esté tranquila y que se sienta bien como protagonista (y no así la partera o la enfermera o el medico)”. Menciona que las parteras ancestrales acostumbran a brindar ayudas que la obstetra, enfermera o ginecólogo no hacen: ayudar al bebe a entrar a la posición para nacer, en el posparto reposicionar al útero con masajes, y apretando con sábanas ya que es importante que la madre pueda hacer su vida después, llamar el espíritu del bebé y realizar el primer rito que se llama maitu: baño con romero y rosas, para luego fajar al bebé. Todas las plantas son aliadas del embarazo, parto y posparto, explica Martha: romero, ortiga, cebada de perro, diente de león, hojas de higo y otras; y flores, para baños posparto. “Las plantas medicinales son mis hermanas”. A la pregunta si existe un diálogo de saberes entre la partería ancestral y occidental, Martha opina: “Hay prácticas occidentales que hemos incorporados como el uso de guantes, tijera, doppler para escuchar el corazón del bebé, toallas sanitarias; pero las posiciones, ejercicios, los baños, la atención posparto y el acompañamiento más bien el occidente lo ha incorporado en su concepto del parto humanizado. Nuestras organizaciones, finalmente han logrado que en el hospital de Cotacachi haya también una sala para el parto ancestral y de libre posición para la parturiente. Los protocolos del hospital le generan nerviosismo en muchas mujeres; además a la mujer mestiza la tratan mejor en el hospital que siendo mujer indígena.” Martha atiende más de 15 años partos y admite que si han cambiado cosas, pero falta bastante. “Parteras ya pueden atender partos en un hospital aun cuando esto depende de la enfermera o obstetra de turno. Hay casos donde te dicen: Marthita si necesitas ayuda nos llamas, pero hay otros casos, donde apenas permiten que acompañes a la madre. Creo que no debería depender de la enfermera sino ser definido como política institucional. Toda madre busca un lugar donde se siente a gusto para dar a luz; el hospital no es necesariamente este lugar: por las luces muy fuertes, el riesgo que el procedimiento y protocolo de la medicina occidental le genera estrés y hasta culpabilidad a la mujer: … ¿doctora, estoy haciendo mal? En casa, la protagonista es la madre, en el hospital es el médico; es un desempoderamiento de la persona, también en el parto; la madre pierde el control sobre su proceso”.

Extracto del poema “La memoria perseverante” de Martha Arotingo – “La fragancia del líquido amniótico carició dulcemente mi corazón; desde este momento acompañar partos me alegra la vida…al parecer el sendero ya estaba diseñado con la instrucción de mi madre…en este viaje descubrí muchas alegrías, el dolor de la impotencia no podía faltar, mujeres que no entendían lo que pasaba, no podía decir nada al inicio el temor de mi mano al tocar al niño en el vientre y fueron ellas las que me dieron más ánimo….”.

Recuerda Martha: “2014 el ministerio de salud elaboró un manual para mejorar la articulación con las parteras ancestrales, sin consultar o hacernos participe; solo después se quería socializar la versión final. Yo critiqué fuertemente esta forma de actuar, reclamando que las políticas deberían ser construidas con la gente. Como resultado, el ministerio me saco de sus listas de parteras ancestrales. Pero hay que hablar con firmeza; hay aliados dentro del ministerio aun cuando nadan contra corriente.”
La organización de parteras ancestrales de Otavalo, todo un referente para Jambi Mascari buscaba en el marco de un proyecto una mejor articulación intercultural y horizontalidad con el hospital público de Otavalo; al principio con buenos resultados: se dieron los primeros partos verticales en el hospital, atendidos por parteras ancestrales, pagándoles adecuadamente como prestadoras de servicios de salud intercultural. Pero con el cierre del proyecto terminaron estas buenas prácticas. Ante esta situación, la organización exigió que el hospital institucionalice el tema del pago y reconocer a todas las parteras ancestrales, justamente para evitar la división y debilitamiento de las organizaciones. Pero la organización, en el proceso de reividicar se debilitó de tal forma que al final desapareció.
Martha discrepa con el modus operandi del Estado para con las parteras ancestrales: “El Estado pretende retribuir la prestación de servicios por parte nuestra con capacitación. Esto nos indigna y no lo aceptamos; ¿acaso un médico estaría de acuerdo con que su prestación de servicio profesional fuese tratado por el Estado como voluntariado? Si el Estado ecuatoriano de veras quiere garantizar una salud intercultural, debe estar dispuesto a buscar de forma respetuosa una articulación con nosotras, las parteras interculturales, asignando presupuestos acordes. No puede ser que el estado sigue en la lógica de que la partera descubra a mujeres gestantes para derivarlas al hospital. Ha de respetar que la mujer decida tener su parto en casa. Este derecho se le niega aun con mucha frecuencia.”
El estado ecuatoriano, cuando sus autoridades de salud busquen compensar los servicios de prestadores tradicionales con ofertas de formación, queriendo enseñar lo que la salud ancestral practica desde miles de años, actua de forma torpe, arrogante y hasta cínico; es de todas maneras una autodescalificación ante el reto y obligación de garantizar una salud intercultural.
Jambi Mascari, desde el Consejo de salud ancestral Hampik Warmikuna no se ha quedado quieto ante un panorama bastante desolador y ha iniciado La Escuela de Partería Unanchu Mamakuna, cuya responsable es Martha Arotingo.

Mercantilización de la salud

Sin duda hay una mercantilización de la salud. Quedarse más tiempo en el hospital, cuando es privado, signifca más costo; pero a la vez el sistema fomenta el miedo a la muerte y muchos hacemos todo para minimizar el riesgo de muerte. Martha explica que en el mundo andino, la vida es la hija de la muerte y donde la muerte forma parte de la vida.
Hay profesionales de la salud que ejercen un poder emocional sobre las personas y hay madres que se sienten culpables por no haber podido dar a luz sin cesárea. En Ecuador 80% de los partos en hospitales privados son cesáreas; en hospitales públicos este porcentaje es más bajo, pero aun así bastante alto. Este fenómeno se ve en toda América Latina. El juego con el miedo de las mujeres se presta hasta para ofertas: 3000 dólares paquete con cesárea y el 2×1 cesárea y ligadura. Un dilema fatal para muchas mujeres. Esta vulnerabilidad tampoco desaparece durante la fase de gestación ya que fácilmente se siente miedo por tratarse de la vida de su bebé y el abuso del poder de la palabra por parte de profesionales interesados no conoce limites. “Si quieres tener un parto normal, pero los médicos te dijeron que no podías tener parto normal sino por cesárea, en muchos casos si puedes tener tu bebé con parto normal; hacemos la dilatación previa en casa y acudimos al hospital en la recta final”.

Mensajes al Futuro

1

Gracias a los conceptos de la salud ancestral e intercultural, el parto no es percibido como patología sino como lo que es: parte natural de la vida como lo es también la muerte.

2

Sin las parteras ancestrales, las mujeres no tendrían opción para tener su parto en casa.  En todo el mundo, en zonas rurales más retiradas son las parteras las que atienden todos los partos.

3

La salud intercultural es una bondad para todos los grupos y culturas, ya que nos regalan alternativas ante la cirugía o la terapia farmacológica como las únicas opciones, acercándonos a una comprensión holística y una atención integral y cariñosa que parte de la salud y no de la enfermedad.

El texto fue elaborado, basado en conversaciones in situ por el Almanaque del Futuro, representado por Jorge Krekeler, (facilitador de Misereor por encargo de Agiamondo) con Martha Arotingo, Viviana Guitarra, Lucia Morales, Claudia Sánchez, Anita Forinago, Delia Huaján, Luzmila Moran, María Piñan, Mariella Ayala de Jambi Mascari – Consejo Indígena Medicina Ancestral de la UNORCAC y su acompañante Claudia Willemin. El presente texto ha sido objeto de socialización. Va un profundo agradecimiento para Martha Arotingo y todas las parteras ancestrales de Jambi Mascari; gracias también a Javier Carrera de la Red de Guardianes de Semillas por haber facilitado los primeros contactos

Autores:

  • Jorge Krekeler / jorge.krekeler@posteo.de

Diseño:

  • Gabriela Avendaño.
  • Ida Peñaranda

Fotografías:

Jambi Mascari, Martha Arotingo, Red de Guardianes de Semillas

Datos de contacto en cuanto a la experiencia documentada:

Jambi Mascari – Consejo Indígena de Salud Ancestral Hampik Huarmikuna comitecentral_mujeresunorcac@hotmail.com facebook e instagram: Consejo Indígena Medicina Ancestral Martha Arotingo parteradianaku@gmail.com tamiapacari4@gmail.com

https://parteradianaku.com/ 

https://escuelita.parteradianaku.com/ 

facebook – instagram – tiktok: ParteradiAnaku 

 https://www.madresemilla.com/producto/kawsayta-kallarinkapak-al-inicio-de-la-vida/ Red de Guardianes de Semillas https://redsemillas.org/ 

https://www.madresemilla.com/

Edición:

Abril 2022

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Jorge Krekeler
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