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Art 33. ABCdario: Aula Bosque Convivencia

Bosque Escuela Pambiliño, proyecto de vida de una familia en el bosque tropical del Chocó Ecuatoriano. Una simbiosis entre restauración y sostenibilidad del bosque y una educación alternativa al desarrollo.
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Camino al proyecto de vida

Hace ya casi diez años, Oliver Torres con su madre y su hermano decidieron comprar una finca en la zona de Mashpi, en pleno bosque tropical del Chocó Ecuatoriano. En aquella fase de su vida, Oliver estaba cursando estudios de maestría de ciencias sociales en Quito. Pero desde hace tiempo sentía la necesidad de reenfocar su vida. En este tiempo Oliver participó en un curso sobre permacultura de la Red Guardianes de Semilla. El curso e historia de vida hicieron que Oliver llegase a un punto de inflexión en su vida; entonces decidió dejar el mundo de la academia, de la abstracción y de la ciudad, para aprender directamente del bosque chocoano. Se trasladó a Mashpi, zona que había conocido a partir de su defensa del territorio ante la mega-minería. Durante los primero dos años, Oliver acampaba en una carpa en la finca que no contaba con una casita o por lo menos un galpón. Quería conocer y convivir con el bosque y definir a que dedicarse. Javier Carrera de la Red de Guardianes de Semilla, acompañaba por ratos en este tiempo a Oliver: “recordándome de este tiempo siento nuevamente la admiración ante la decisión de Oliver, aceptar una escasez total de cualquier comodidad en su vida a cambio de lograr su autodeterminación”. Oliver, camino a su autodeterminación se hizo guardián de semilla y hoy forma parte de este colectivo. ”Oliver es un proponente importante de los guardianes en la zona, lleno de ideas y con capacidad en plasmarlas” complementa Javier. Oliver recuerda sus primeros años en la finca: “La persona sin tener pareja, difícilmente logra dedicarse a full a su proyecto de vida. Con María Emilia compaginamos en este proyecto de vida”. Hoy son familia con dos hijos. El proyecto de vida de Oliver y María Emilia nació en este tramo. María Emilia ha estudiado comunicación ambiental y hablando de su vida en el campo rescata un elemento personal: “Descubrí a partir de mi vivencia con la naturaleza mi feminidad dentro de mí”.

Bosque Escuela Pambiliño

Oliver y María Emilia optaron por dar un sentido preferentemente educativo a la finca, creando el Bosque Escuela Pambiliño. La finca de 27 hectáreas, cuando Oliver la asumió contaba con potreros para la ganadería; hoy se siembra café, cacao, cardamomo y muchas otras frutas en una pequeña parte, en las otras tres cuartas partes se realiza restauración y regeneración. “El Bosque Escuela Pambiliño es un espacio de aprendizaje donde al conectarnos con la naturaleza recordamos la sabiduría que tenemos dentro. Trabajamos para transformar a las personas a través de la educación y el contacto con la naturaleza, para así crear la verdadera sostenibilidad de los bosques y el agua. Soñamos en crear un mundo mejor para tod@s”, indican Oliver y María Emilia en facebook (https://www.facebook.com/pambilino.bosquescuela).
Pambiliño forma parte de la Red Bosques Escuela del Chocó Andino (http://www.bosquesmodelo.net/bosques-escuela-mancomunidad-choco-andino/). Varias familias con finca en la zona del Chocó han conformado esta colectividad para “incidir en la educación y beneficiar a la población local y asegurar asegurando la sostenibilidad socio-ecológica…así como incidir en la educación a nivel nacional e internacional”. Las fincas, agrupadas en la mancomunidad al noroccidente de Quito en el Chocó Andino, cuentan con enfoques complementarios: educación y convivencia, investigación, restauración y regeneración ecosistémica, producción sostenible, entre otras. Algunas de las familias de las fincas participantes son parientes; en la mayoría de los casos son personas quienes decidieron poner fin a su vida citadina volviéndose neo-campesinos. Pero no faltan familias campesinas locales quienes se integraron al colectivo y otros que pasaron de ganaderos taladores de bosque a conservacionistas. A pesar de vivir en el área rural, no todas las familias tienen tierra propia. Desde los diferentes emprendimientos de las fincas de la Red de Bosques Escuela, muchas de las personas sin tierra propia se han incorporado como colaboradoras. Oliver refiriéndose a su ser neo-campesino explica: “Estamos trayendo nuevos instrumentos al campo, haciéndolos accesibles para toda_os a nivel local: la informática, otros idiomas, campamentos para jóvenes, talleres de arte y educación ambiental”. Con el propósito de lograr incidencia y gobernanza local en torno a la conservación e investigación en la bioregión Chocó Andino se ha constituido en 2006 la Fundación Imaymana. Oliver junto a otros jóvenes de la primera generación de neo-campesinos, han asumido la conducción de la fundación, la cual actualmente apoya la Red BESCHOCO, la gobernanza socio-ambiental y la conservación del territorio y el fortalecimiento y apoyo a su gente para vivir con dignidad, alegría y paz.

En puertas a la educación formal

María Emilia refiriéndose a la escuela pública en Mashpi, en el pueblo cerca de la finca: “La educación formal en las escuelas rurales es deficitaria. Hemos empezado a trabajar en 2014 con la escuela local, con sus alumnos, y profesores”. Oliver complementa: “Pambiliño está en puertas a la educación formal. El Ministerio de Educación se encuentra casi sin recursos pero con mucha apertura ante nuestra propuesta de educación ambiental y holística. Sin ser reconocido es muy delicado poder trabajar en la educación formal”. En el caso del bosque escuela Pambiliño, el diálogo ha sido un éxito rotundo: actualmente pasan cada semana quince alumna_os de la escuela pública de Mashpi un día de clase en el bosque escuela. Hay senderos para conocer la regeneración natural del bosque y la restauración ecológica. Oliver y María Emilia, apoyados por voluntaria_os nacionales y extranjera_os y otras personas colaboradoras atienden el bosque escuela. “Hay mucho que cambiar”, indica Oliver. “La_os jóvenes, estudiando bachillerato técnico en turismo terminan trabajando en agencias de turismo en Quito mientras que no hay ofertas turísticas locales. Nosotros aquí podemos ofrecer una formación con contenidos para estos jóvenes para que sean ellos gestores de fincas sostenibles, turismo sostenible, o innovadores para resolver los grandes retos del futuro”. Utilizando las palabras de Oliver: el desafío es “entrenar el músculo de la intuición para apreciar la naturaleza”.    

Educación en el bosque como alternativa al desarrollo

Con el tiempo y apoyos puntuales además de premios, ganados por el concepto educativo, basado en la transformación del ser, generado desde el contacto con la naturaleza, Pambiliño cuenta en la actualidad con ambientes para alojar y atender a grupos de visitantes: clases de escuelas, estudiantes universitarios, familias y grupos citadinos desde Quito, también turistas del exterior. Materiales didácticos, la bio-construcción aplicada y el plan alimenticio guardan coherencia con lo que se busca: alimentar cuerpo, mente y alma para lograr una comprensión más cabal de la verdadera sostenibilidad del bosque, agua y ecosistema. Pambiliño aporta su granito influyendo en el currículo de la educación formal desde su inspiración de una educación alternativa al desarrollo. Términos como servicios ambientales o recursos naturales se busca en vano en la narrativa de Pambiliño. La oferta educativa y de convivencia conducen a la persona a una transición paradigmática: del antropocentrismo al ecocentrismo. El testimonio tangible del bosque escuela es prueba que hay caminos alternativos al desarrollo: un proyecto familiar e independiente donde sus habitantes somos los primeros alumnos, de conservación, restauración, regeneración del bosque y a la vez un bosque escuela, retribuyendo a la naturaleza y como parte de ella a las personas. Los ingresos generados por la atención a las personas visitantes además de la producción y aprovechamiento ecológico de frutas y productos del bosque alcanzan para cubrir los gastos.

Curiosidad interesada

Las iniciativas familiares de las fincas del Chocó Andino en torno a la restauración del bosque, a la forestería análoga que brinda elementos para restaurar los bosques perdidos y aumentar la biodiversidad, además de la protección de la cuenca del rio Mashpi han despertado curiosidad e interés de diferente índole. ONG y fundaciones nacionales se han acercado ofreciendo recursos financieros para fortalecer la asociatividad en la zona. Casos en otras zonas del país donde estas cooperaciones terminaron en una instrumentalización de los actores protagonistas han generado zozobra. Oliver ha asumido la vocería de las fincas de la Red BESCHOCO y de la_os guardianes de semilla de la zona, evaluando las ventajas y riesgos que pueden contraer estos acercamientos. Con Javier Carrera, una de las personas del grupo de coordinación de la red de guardianes Oliver sondea posibles estrategias de negociación y de salvataje. La Red Guardianes de Semilla, que cuenta desde hace poco con apoyo de Misereor es en estos casos un paraguas muy útil por su reconocimiento además de su beligerancia en la coyuntura del país.

Somos lo que comemos

La biodiversidad en el bosque tropical es enorme y la zona de Mashpi no es la excepción. Un guardián de semilla, vecino de Oliver y María Emilia, ha rescatado durante todo su vida semillas de frutas y plantas tropicales comestibles: más de seiscientas variedades. En el bosque escuela Pambiliño, buena parte de la alimentación es producida por el bosque; por ello se habla del bosque comestible. Se producen y procesan alimentos: té de cacao, de guayusa, harina de chontaduro, chocolate de borojó, chontaduro en almíbar con cardamomo y otros. La_os visitantes comen con frecuencia frutas y productos del bosque tropical que no conocían antes como el salak, fruto de la especie de palmera perteneciente al género salacca. La cocina comedor tiene un diseño que permite que todas las personas puedan participar en la preparación de la comida. Todos los espacios de Pambiliño han sido diseñados para aprender en el bosque. Los estudiantes de la escuela que pasan aquí clases y preparando ellos mismos su alimento con productos del bosque toman conciencia de la importancia vital de la biodiversidad y de la restauración y regeneración de bosque y ecosistema: existe también la idea de trabajar con mujeres de la comunidad local sobre nutrición e identificación del alimento de la zona. Para muchas personas, citadinas y locales, que han perdido por completo su nexo con el origen y la preparación de lo que comen son momentos de catarsis y del cambio definitivo de sus rutinas: el eslogan es vincularse con el alimento.

Mensajes al Futuro

1

Audacia personal que abre el camino hacia la autodeterminación, conduciendo al proyecto de vida de la persona.

2

En conexión con la naturaleza recordamos la sabiduría que tenemos dentro, logrando crear la verdadera sostenibilidad de los bosques y el agua en vez de ignorarla.

3

Educar a partir de alternativas al desarrollo, dando lugar al tema del cuidado y facilitando la transición hacia comportamientos para el futuro.

4

Revalorizar la importancia de la alimentación a partir del contacto con el alimento sano, limpio y justo.
El texto fue elaborado, basado en conversaciones in situ por Jorge Krekeler, facilitador por encargo de la AGEH y Misereor y consensuado con las personas visitadas. Se agradece a Oliver Torres y María Emilia de Bosque Escuela Pambiliño y a Javier Carrera de la Red de Guardianes de Semilla.

Autores:

  • Jorge Krekeler / jorge.krekeler@posteo.de

Diseño:

  • Nicole Maron

Fotografías:

Bosque Escuela Pambiliño y Jorge Krekeler

Datos de contacto en cuanto a la experiencia documentada:

Oliver Torres – Bosque Escuela Pambiliño, email: olivertorres45@hotmail.com
https://www.pambilino.org/


www.bosquesescuela.com


www.facebook.com/pambilino.bosquescuela
www.bosquesandinos.org/tag/bosque-escuela-pambilino/

Javier Carrera – Red Guardianes de Semilla, email: info@redsemillas.org
www.redsemillas.org

Edición:

Mayo 2019

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Jorge Krekeler
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