La propiedad manejada por Agustina y Alejo, ubicada en la comunidad de Mashpi, Chocó Ecuatoriano, abarca 56 hectáreas. Durante un paseo por la finca, visitamos los cacaotales en sistemas agroforestales análogos, el vivero y la zona de procesamiento, todo en pleno bosque, Agustina explica: “Cuando empezamos el proyecto en la finca con Alejo, nuestros propósitos eran dos; restaurar el bosque y conservar mientras se produce un chocolate con conciencia”. Agustina vivió su infancia con sus padres en la finca de la familia. Luego vivió en la ciudad y estudió ecología, Alejo migró de Costa Rica al Sur buscando aves y se quedó en estas montañas.
La zona del Chocó Ecuatorial se caracteriza por su abundante vegetación tropical y generosas lluvias, casi a diario. Solo en una décima parte de la superficie de la finca se produce cacao; 50 hectáreas no son intervenidas en la actualidad y han entrado en una fase de regeneración del ecosistema. Varias de las familias de fincas vecinas, en parte son parientes de Agustina, están en la misma onda de restaurar el bosque. Esta circunstancia ha permitido conformar un corredor más extenso de restauración ecológica, al mismo tiempo que se contrapone una grave amenaza ya que la zona está concesionada para minería metálica.
“Nuestro producto, el chocolate contribuye a generar justicia social y sostenibilidad ecológica en el bosque”, indica Agustina. Las plantas de cacao se encuentran solo en las partes planas de la finca. “Hemos partido de principios permaculturales y de herramientas de la forestería análoga para el diseño y manejo de los bosques de alimentos. Al principio los cacaotales parecieron más plantaciones de yuca o palmito porque sembramos las plantas de cacao de forma asociada, como los cacaos y algunos otros frutales son árboles y por eso demoran más en cosechar, pudimos aprovechar la sucesión natural con otras plantas alimenticias, especialmente diversidad de ciclos más cortos“. Como guardianes de semillas, la pareja resguarda más de 35 variedades tradicionales del cacao ecuatoriano, el cacao nacional fino de aroma. La gran mayoría de productores de cacao opta por variedades híbridas. La producción del cacao en la finca es cien por ciento orgánico; fertilizantes y bio-reguladores se elaboran en la finca. Enfermedades del cacao que se dan con frecuencia en monocultivos como la escoba de bruja, causada por un hongo, no aparecen o son fácilmente controlables por los bio-fertilizantes con activación de microorganismos de montaña que son aplicados. Además del cacao se cultivan aproximadamente trescientas variedades de frutas, nueces, y demás ricuras tropicales, todo en pequeña escala.
Mashpi Chocolate Artesanal es el nombre de la marca del chocolate que se produce aquí en la finca. A Agustina y Alejo les acompañan otras tres personas en las labores de la finca. “Cuando empezamos a cosechar nuestro cacao”, recuerda Agustina “hemos vendido en dos ocasiones el cacao sin procesarlo. El precio que se nos pagó ha sido tan bajo que tomamos la decisión de procesar el cacao y producir chocolate aquí mismo”. Dado que el volumen de la producción de cacao en la finca no es muy grande surgía la necesidad de organizar el procesamiento en pequeña escala. “Las máquinas de procesamiento son por lo general diseñadas para volúmenes industriales; pero hemos encontrado formas para adaptar el equipamiento técnico a nuestras necesidades; además apuntamos más a procesos manuales que mecanizados”, explica Agustina, mostrando las instalaciones donde se fermenta y seca el cacao y luego la sección de producción de chocolate. La producción y su volumen siguen siendo artesanal pero aun así se ha tenido que ampliar los espacios de la chocolatería.
No es común encontrar en una finca de cacao la cadena productiva completa. Mashpi Chocolate Artesanal es una muestra de que es posible: desde la planta de cacao hasta la barra de chocolate, dando énfasis más en la restauración del ecosistema que en la producción. Hay una oferta bastante surtida de productos de chocolate orgánico con más de 20 productos, entre barras de chocolate con diferentes sabores, como guayabilla, chocho, cardamomo, además de pepitas, cacao en polvo y otros más. El grado de concentración de cacao en los productos varía de 60 hasta 100%. La opción de producir desde la materia prima hasta el producto final en la finca ha permitido generar empleo para personas de la vereda que viven a 15 minutos y que no tienen tierra propia.
Mashpi Chocolate Artesanal sobre sí mismo:
Nuestra producción es Artesanal: Arte-sano
Cada barra de chocolate que usted compre será única, diferente y de gran calidad.
Nuestro trabajo es altamente manual, prescindimos de usar tecnología sofisticada, ingredientes químicos o altamente industrializados, garantizando que nuestros productos sean esencialmente buenos, limpios y justos.
Aplicamos rigurosamente controles ambientales y de calidad de todos los pasos del procesamiento del cacao, desarrollando así todo el potencial de sabores y aromas únicos del mundialmente famoso Cacao Nacional Fino de Aroma.
El concepto de chocolate de origen toma forma en la finca de Mashpi Chocolate Artesanal, pioneros en contar con un taller artesanal equipado con maquinaria diseñada para optimizar los aromas y sabores de chocolates de exquisita y excelente calidad, únicos en el mundo por ser de un cacaotal 100% orgánico, que combina frutas nativas, exóticas y endémicas del Chocó.
¡Procesamos todo el cacao y producimos chocolate en la finca!
(fuente: http://chocomashpi.com/chocolate-artesanal-mashpi)